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[Documento] Formación: ‘Bakunin, Malatesta y el Debate de la Plataforma. La cuestión de la organización política anarquista.’

Por Felipe Corrêa y Rafael Viana da Silva. 

La cuestión de la organización política anarquista.

En este artículo, los autores desarrollan una discusión en torno a la organización política anarquista. Parten de las contribuciones relativas al tema de Mikhail Bakunin y Errico Malatesta mostrando que hay similitudes entre ellas y la Plataforma Organizacional de la Unión General de los Anarquistas. De acuerdo a lo que señalan, Bakunin construye la base teórica de la Plataforma y Malatesta tiene posiciones que a veces se acercan a ella y otras veces a la Síntesis Anarquista. Consideran, así que ninguna de las posiciones en cuestión puede ser coherentemente inscripta en el campo del marxismo/bolchevismo o de un supuesto “anarcobolchevismo”. Los autores analizan el debate entre Malatesta y Nestor Makhno sobre la Plataforma, mostrando donde, realmente, están las divergencias entre ambos. Por medio de una reflexión histórica del impacto de la Plataforma, demuestran como las criticas establecidas en los años 1920, en gran medida realizadas por lecturas ideologizadas, sumadas a las experiencias prácticas de los años 1950 y la hegemonía francesa en la discusión en el tema, viene pautando erróneamente el debate.

En el sentido horario, desde cima, a la izquierda: Bakunin, Malatesta, Arshinov, Makhno

En el sentido horario, desde cima, a la izquierda: Bakunin, Malatesta, Arshinov, Makhno

El presente texto – cuyo núcleo fue tomado de la introducción que escribimos para la edición en francés de Anarquismo Social y Organización, de la Federación Anarquista de Rio de Janeiro[1] – tiene por objetivo discutir la cuestión de la organización política específica anarquista, a partir de las contribuciones de Mikhail Bakunin, Errico Malatesta y de la “Plataforma Organizacional de la Unión General de los Anarquistas”, escrita por los militantes articulados en torno a la revisa Dielo Truda, entre los cuales se encontraban Nestor Makhno y Piotr Arshinov.[2]

Por tanto, retomaremos contribuciones de Bakunin y de Malatesta y estableceremos un dialogo entre ellos y la Plataforma, similitudes y diferencias entre los anarquistas que defienden un dualismo organizacional y los bolcheviques, y las aproximaciones de Malatesta con la Síntesis, así como el impacto histórico de la Plataforma, que permitirá elucidar las posiciones que vienen siendo difundidas acerca de ese debate.

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Conforme demostraran Michael Schmidt y Lucien van der Walt en Black Flame: the revolutionary class politics of anarchism and syndicalism – libro en el que llevan a cabo un análisis teórico-histórico del anarquismo tomando en cuenta su trayectoria en los 5 continentes –, el anarquismo, como una ideología político-doctrinaria que emerge en el siglo XIX, tuvo hegemonía de las estrategias de masas, en especial el sindicalismo de intención revolucionaria (sindicalismo revolucionario y anarcosindicalismo).

Dentro de estas posiciones fundamentales del “anarquismo de masas” están: la defensa de la organización, de las reformas como posible camino para la revolución (si son debidamente conquistadas por medio de la lucha de clases) y la utilización de la violencia debidamente asociada a los movimientos populares previamente articulados. Tales nociones se distinguen de otras que tienen en común, aunque minoritarias: antiorganizacionismo, posición contraria a la lucha por reformas y violencia utilizada como disparador de la movilización popular (“propaganda por el hecho”).

Aquellos que tomaron parte en el anarquismo de masas y que defienden el dualismo organizacional – la organización concomitante en dos niveles, uno político anarquista y otro social de masas – no fueron mayoría. Entre tanto, dentro de ellos hay autores relevantes, posiciones significativas y, principalmente, una experiencia histórica sólida, apoyada en la construcción teórica y práctica de organizaciones anarquistas.[3]

CONTRIBUCIONES DE BAKUNIN

A pesar de que las obras completas de Bakunin han sido publicadas recientemente en francés – la edición de 2000 de IIHS de Ámsterdam, después de las tentativas importantes de compilar parte significativa de su obra –, sus escritos sobre las llamadas “Fraternidad”, de 1864, y “Alianza”, de 1868, para utilizar la terminología propuesta por Max Nettlau, son muy poco conocidas.

La estrategia de masas de Bakunin viene siendo bien discutida, en textos relevantes como, por ejemplo, Bakunin: Fundador del sindicalismo revolucionario, de Gaston Leval[4] y varios otros de Rene Berthier.[5] Entre tanto, su teoría de organización política, ampliamente abordada en documentos escritos como el intento de fundamentar – en términos de principios, programa, estrategia y organicidad – sus propuestas político/organizativas, es poco o casi nada discutida.

Parece haber, en especial entre los anarquistas franceses, cierta vergüenza de esos escritos, como si constituyesen parte de una herencia autoritaria, tal vez de inspiración blanquista y jacobina, que permanece en el autor y que no debería ser sacada a la luz.[6]

Consideramos que las posiciones de Bakunin sobre la organización política anarquista, de 1868 en adelante, pueden ser conciliadas plenamente con su estrategia de masas, propuesta para una Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), y, así, ser considerada parte relevante de su anarquismo. Tales posiciones parecen tener fuerza, hoy en día, para subsidiar reflexiones fructíferas acerca del modelo organizativo más adecuado para una intervención anarquista de la realidad.

Bakunin sostenía que la Alianza de la Democracia Socialista (ADS) debería tener un doble objetivo; por una lado, estimular el crecimiento y fortalecimiento de la AIT[7]; por otro, aglutinar en torno a los principios, de un programa y de una estrategia en común, a aquellos que tuviesen afinidades político-ideológicas con el anarquismo – o, como en general se llamaba en la época, el socialismo o colectivismo revolucionario.[8] En suma, crear/fortalecer una organización política y un movimiento de masas, o dualismo organizacional:

“Ellos (los militantes de la ADS) formaban el alma inspiradora y vivificante del inmenso cuerpo que llamábamos Asociación Internacional de los Trabajadores […]; en seguida, se ocuparon de cuestiones que son imposibles de ser tratadas públicamente – ellos formaron un puente necesario entre la propaganda de las teorías socialistas y la práctica revolucionaria.”[9]

Para Bakunin, la ADS no necesitaba tener una gran cantidad de militantes: “el número de esos individuos no debe, pues, ser inmenso”; ella debería constituir una organización política, publica y secreta, de minoría activa, con responsabilidad colectiva entre los integrantes, que reuniese “los miembros más seguros, los más comprometidos, los más inteligentes y los más enérgicos, en una palabra los más íntimos”, nucleados en diversos países, con condiciones de influenciar determinantemente a las masas trabajadoras.[10] Esa organización debería tener por base en común un reglamento interno y un programa estratégico, los cuales establecerían, respectivamente, su funcionamiento orgánico, sus bases político-ideológicas y programático-estratégicas, forjando un eje en común para la actuación anarquista.

Podía ser miembro de la organización solamente “aquel que tuviere francamente aceptado todo el programa con todas sus consecuencias teóricas y prácticas y que, junto a la inteligencia, la energía, la honestidad y la discreción, tenga además una pasión revolucionaria”.[11] Internamente, la organización política bakuniniana no posee jerarquía entre los miembros y las decisiones son tomadas de abajo hacia arriba, en general por mayoría (variando de consenso a mayoría simple de acuerdo a la relevancia de la cuestión), y con todos los miembros acatando las decisiones tomadas colectivamente. Eso significa aplicar el federalismo – defendido como forma de organización social, que debe descentralizar el poder y crear “una organización revolucionaria de abajo hacia arriba y de la periferia hacia el centro” – en las instancias internas de la organización anarquista. Externamente, la ADS no debe ejercer relación de dominación y/o jerarquía sobre la AIT, sino complementar; y lo inverso también seria verdadero. Juntas, esas dos instancias organizativas se complementan y potencian el proyecto revolucionario de los trabajadores, sin sumisión de ninguna de las partes.

“La alianza es el complemento necesario de la internacional…– Pero la internacional y la Alianza tendiendo para el mismo objetivo final, persiguiendo al mismo tiempo objetivos diferentes. Una tiene por misión reunir a las masas de los trabajadores, los millones de trabajadores, con sus diferencias de profesión y de países, a través de las fronteras de todos los estados, en un solo cuerpo inmenso y compacto; y la otra, la alianza, tiene por misión dar a las masas una dirección realmente revolucionaria. Los programas de una y de otra, sin ser de modo alguno opuesto, son diferentes por el propio grado de desarrollo respectivo. El de la internacional, si es tomado en serio, contiene en germen, pero solo en germen, todo el programa de la alianza. El programa de la Alianza es la explicación ultima del (programa) de la internacional”.[12]

El dualismo organizacional bakuniniano se caracteriza por la unión de esas dos organizaciones una política, de minorías (cuadros); otra social, de mayorías (masas) – y su articulación horizontal y permanente potencia la fuerza de los trabajadores y aumentaría las chances del proceso de transformación social con fines anarquistas.

Dentro del movimiento de masas, la organización política da más eficacia a los anarquistas en la disputa de posiciones en la construcción de un proyecto revolucionario. Ella contrapone, organizadamente en favor de su programa, fuerzas que actúan en sentido distinto y que buscan: elevar a la condición de principio una de las diferente posiciones político-ideológicas y/o religiosas, minimizar su carácter eminentemente clasista, fortalecer las posiciones reformistas (que ven a las reformas como un fin) y a la perdida de combatividad del movimiento, las jerarquías internas y/o relaciones de dominación, direccionar la fuerza de los trabajadores para las elecciones y/o para estrategias de transformación que involucren al estado, atraerá partidos al movimiento, estados u otros organismos que saquen protagonismo, en este proceso, al protagonismo de las clases oprimidas y de sus instituciones.

CONTRIBUCIONES DE MALATESTA

Diversas concepciones de Malatesta se asemejan a lo previamente expuesto[13], en especial, un conjunto de propuestas organizativas sobre el “partido anarquista” – nombre que el autor utilizaba para referirse a la organización especifica anarquista. “Partidos” de este tipo tomaron cuerpo históricamente y contaron con su participación, como fueron los casa del Partido Revolucionario Socialista Anarquista, de 1891, el Partido Anarquista de Ancona, de 1913 y la Unión Anarquista Italiana, de 1919-1920.[14]

Malatesta conceptualizo al partido anarquista como “el conjunto de aquellos que quieren contribuir para realizar la anarquía, y que, por consecuencia, necesitan fijar un objetivo para alcanzar y un camino para recorrer”. Para él, “permanecer aislado haciendo o queriendo hacer cada uno por su cuenta, sin entenderse con otros, sin prepararse, sin agrupar las débiles fuerzas aisladas, significa condenarse a la debilidad, desperdiciar su energía en pequeños actos ineficaces, perder rápidamente la fe en el objetivo y caer en la completa inacción”.[15]

Para que los anarquistas pudiesen ser eficaces en su acción, deberían establecer una estrategia común, un programa y superar la forma de los grupos de afinidad sin contacto con las luchas sociales. El objetivo del partido es así aclarado: “queremos actuar sobre ella (la masa) e impulsarla al camino que creemos mejor; pero como nuestro objetivo es liberar y no dominar, queremos habituarla a la libre iniciativa y a la libre acción”.[16] Ese camino seria, evidentemente el de la revolución social.

El partido malatestiano se fundamenta en la disciplina revolucionaria y en los criterios de unión. “Sin entendimiento, sin coordinación de los esfuerzos de cada uno para una acción común y simultánea, la victoria no es materialmente posible”. Entretanto, “la disciplina no debe ser una disciplina servil, una devoción ciega a los jefes, una obediencia a la que siempre habla para no tener que moverse que no se mueva”. Se trata de una disciplina revolucionaria, que significa “la coherencia con las normas aceptadas, y la fidelidad con los compromisos asumidos, (…) sentirse obligado a compartir el trabajo y los riesgos con los compañeros de lucha”.[17] Los criterios de unión establecen que no basta, con una plataforma de asociación, que se autodenomine como anarquista; aunque se dejasen ver a todos los anarquistas unidos, Malatesta afirma: “no creemos en la solidez de las organizaciones hechas a la fuerza de concesiones y restricciones, donde no hay entre los miembros simpatía y concordancia real”. Y continúa: “Es mejor estar desunidos que mal unidos”.[18]

La propaganda y la educación serian actividades fundamentales a ser llevadas a cabo por los anarquistas. “Hacemos la propaganda para elevar el nivel moral de las masas e inducirlas a conquistar por si mismas la emancipación”. Entretanto, esta propaganda necesita ser organizada y planeada: “la propagada aislada, casual, que se hace constantemente para calmar la propia conciencia o simplemente desahogar la pasión por discutir, sirve poco o nada”. Para él, “semillas lanzadas al viento” tendrían una significativa dificultad de germinar y constituir raíces. Seria así necesario “un trabajo continuo, paciente, coordinado, adaptado a los diversos ambiente y a las diversas circunstancias”. Los anarquistas deberían ocuparse de la educación, “educar para la libertad”, “elevar el nivel de conciencia de su propia fuerza y de la capacidad de los hombres que están habituados a la obediencia y a la pasividad”.[19] Entretanto, la propaganda y la educación, solas, no son suficientes. “Nos engañaríamos al pensar que la propaganda es suf1iciente para elevarlo (a los hombres) y para alcanzar el desarrollo intelectual y moral necesario para la realización de nuestro ideal”.[20] En relación a la educación, critica a los “educacionistas”

“que afirman que por razón de la propaganda y la instrucción, de la defensa del libre pensamiento, la ciencia positiva etc., de fundar universidades populares y escuelas modernas, se puede destruir en las masas el preconcepto religioso, y la sujeción moral al dominio estatal, y la creencia en los sacrosantos derechos de la propiedad”.[21]

En la realidad, estas iniciativas son muy limitadas: “los educacionistas deberían, así, ver en cuanto son impotentes sus generosos esfuerzos”. La conciencia de las masas no podrá ser sensiblemente elevada y el ambiente no podrá ser transformado “en cuanto duren las condiciones económicas y políticas actuales”.[22]

Así Malatesta propone la realización de un trabajo de base organizativo, a ser llevado a cabo cotidianamente por lo anarquistas: “en tiempos normales”, dice, es necesario

“realizar el trabajo amplio y paciente de preparación y organización popular y no caer en la ilusión de la revolución al corto plazo, realizable solo por la iniciativa de pocos, sin participación suficiente de las masas. Además de esa preparación, en tanto es realizada en un ambiente adverso, no hay que descuidar entre otras cosas, la propaganda, la agitación y la organización de las masas que nunca debe ser descuidada”.[23]

Las actividades de los anarquistas organizados serian, por tanto, “propaganda del ideal; organización de las fuerzas populares; combate continuo, pacifico o violento, de acuerdo a las circunstancias, contra el gobierno y los propietarios para conquistar el máximo de libertad y bienestar para todos”.[24]

BAKUNIN, MALATESTA Y LA PLATAFORMA: “ANARCOBOLCHEVISMO”?

En primer lugar, cuando Bakunin desarrollo su praxis – e, así, su teoría y práctica de la organización política –, la cual influenciará directamente a Malatesta, Lenin estaba naciendo y el bolchevismo demoraría años para existir. En ese caso, acusar el dualismo organizacional bakuniniano de “leninista” implica un lapso histórico considerable.[25]

Al mismo tiempo, parece también problemático asumir que por defender el dualismo organizacional, Bakunin, Malatesta y Lenin deben ser considerados parte de una misma corriente o tradición político-ideológica, asemejándose en alguna medida. Como se sabe, este dualismo fue entendido y practicado de manera muy distinta en la tradición anarquista y en la tradición leninista, incluyendo sus variaciones trotskistas y otras. Cualquier texto canónico del marxismo-leninismo al respecto – como, por ejemplo, Que hacer? de Lenin[26] – deja eso evidente. Más allá del trabajo paralelo en dos niveles distintos, uno de partido de cuadros y otro de movimiento de masas, no hay mayores similitudes.

De forma bastante sintética, se pueden marcar sus diferencias fundamentales entre la praxis organizativa de Bakunin y Malatesta con la de Lenin: estructura interna de la organización, relación entre organización y movimientos de masas.

En primer lugar, la organización política anarquista posee democracia interna y las decisiones son tomadas de abajo hacia arriba. Son sus organismos de base, y los mismos propios militantes de base, que discuten y resuelven todas las cuestiones de la organización, visto que no hay jerarquía entre los miembros no existe la división dirección-base. La organización política leninista, al contrario, se basa en el “centralismo democrático”, que prevé un modelo organizativo jerárquico, con división dirección-base, aunque exista consulta en la base para las decisiones, quien de hecho delibera es la dirección, incluso contra las posiciones de la base. No hay, por eso, democracia interna y las decisiones son tomadas de arriba hacia abajo.

Muchas veces se confunde la unidad de acción, defendida por un sector del anarquismo, con el centralismo democrático. Lo que marca la diferencia entre esas dos posiciones no es la obligatoriedad en relación a las decisiones tomadas, lo que es común en ambos casos, sino quien toma las decisiones y como son tomadas. En las organizaciones anarquistas, todos participan y efectivamente deliberan sobre todas las cuestiones (a veces por mayoría); en las leninistas, aunque haya consulta a la base, quien decide e impone jerárquicamente las decisiones son la dirección.

Bakuninamor

En segundo lugar, la organización política anarquista funciona de manera complementaria a los movimientos de masas y no pretende imponer cualquier relación de jerarquía y/o dominación en relación a ellas; su función es fortalecer el protagonismo de estos movimientos, ya que las masas, en el proyecto anarquista, deben ser responsables por la transformación social revolucionaria. Esa organización es parte de las masas y reúne un sector ideológicamente afín buscando fortalecer su posición en las disputas políticas. La organización leninista, se diferencia en que considera que los movimientos populares poseen capacidad solamente para las luchas de corto plazo, reivindicativas. Y que el partido debe dotarlas de capacidad transformadora, y el mismo, protagonizar la transformación social revolucionaria. El partido es comprendido como un sector separado de las masas que busca ejercer una relación de jerarquía y dominación en relación a ellas, retirándole la independencia de clase y su propio protagonismo.

Por eso, no acordamos con la afirmación de que esas posiciones de Bakunin y de Malatesta – rescatadas, según nuestro punto de vista y de acuerdo a como argumentaremos más adelante, en varios de sus aspectos, por la Plataforma y por diversas organizaciones políticas anarquistas – constituyan algún tipo de “anarcobolchevismo” o que presenten trazos leninistas. Tanto Bakunin como Malatesta – y posteriormente, Makhno, Arshinov, Ida Mett y otros – tuvieron como uno de sus importantes temas de reflexión la organización política anarquista y establecieron sus marcos dentro de los principios anarquistas. El vínculo establecido entre el dualismo organizacional anarquista y el leninismo, realizado con alguna frecuencia en el pasado y en el presente, no posee ningún fundamento historiográfico y ni siquiera teórico-lógico. Eso parece estar mucho más radicado en las lentes de aquellos que lo realizaran, que en el fenómeno histórico en sí.

Cualquiera que trate el tema con un mínimo de seriedad y honestidad intelectual verificara lo errado de la supuesta relación entre Bakunin, Malatesta y mismo la Plataforma con el bolchevismo. En el caso de la Plataforma, sus principales aspectos se basan en la larga tradición política anarquista y sus autores vivieron la experiencia de una revolución social concreta, apagada por la política autoritaria de los bolcheviques, lo que torna más absurda la caracterización de sus autores como anarcobolcheviques.[27]

LA PLATAFORMA Y EL DEBATE ENTRE LOS ANARQUISTAS

“La Plataforma Organizacional de la Unión General de los Anarquistas”, escrita por un grupo de rusos/ucranianos exiliados en Francia, en 1926, constituye un marco en la discusión de la organización anarquista. Según nuestra mirada, el debate sobre este documento ha sido relativamente truncado y, por algunos motivos, incomprendido por parte significativa de las personas interesadas en el tema.

Resultado de un proceso de autocrítica de los anarquistas en función de los desarrollos de la Revolución Rusa y Ucraniana, la Plataforma fue publicada como una propuesta de programa para los anarquistas. Dividida en tres grandes secciones – general, constructiva y organizacional –, ella sostiene, entre otras nociones: la crítica a la sociedad capitalista al estado y a la democracia representativa y la centralidad de la lucha de clases; la necesidad de protagonismo de las masas para la revolución, por medio de una intervención clasista y federalista; la crítica a la dictadura del proletariado como periodo de transición; la defensa del sindicalismo de intención revolucionaria como un medio relevante para la actuación anarquista; el establecimiento de una sociedad pos-revolucionaria en la que la producción y la tierra hayan sido socializadas; la creación de órganos para la defensa de la revolución; la conformación de una organización política anarquista programáticamente pautada en la unidad teórica y táctica, en la responsabilidad y en el federalismo.[28]

Dos motivos pueden ser señalados para que se haya dado la incomprensión de la Plataforma, especialmente tomando en cuenta las contribuciones de Bakunin y Malatesta anteriormente discutidas.

En relación a Bakunin, la falta de conocimiento acerca de sus textos sobre la ADS hizo que se impida que se note las similitudes entre la concepción de organización política de Bakunin y la Plataforma. En relación a Malatesta, la divulgación parcial y el enfoque excesivo en parte de su intercambio de correo con Makhno acerca de la Plataforma – específicamente la primera carta enviada por el italiano – ha impedido la comprensión más clara de las posiciones de Malatesta.

Hay, además, un tercer motivo, relacionado a los sectores que han pautado este debate en el mundo y, en cierta medida, establecido una versión sustentada por muchos investigadores y militantes. Parte significativa de la discusión sobre la Plataforma viene siendo monopolizada por la interpretación dominante del anarquismo europeo en general, y francés en particular, mayoritariamente critico a la Plataforma.

Buscaremos, a continuación, discutir los elementos que contribuyan con nuestra posición acerca de estas tres relevantes cuestiones.

BAKUNIN Y LOS FUNDAMENTOS DE LA PLATAFORMA

Estamos de acuerdo con investigadores como Schmidt, Van der Walt y Frank Mintz[29], que sostienen que la Plataforma, mucho más que introducir un nuevo debate organizativo entre los anarquistas, retoma elementos fundamentales de la estrategia bakuniniana. Schmidt y Van der Walt afirman correctamente que “Makhno y Arshinov relacionaron explícitamente la plataforma a la herencia Bakuninista”. Citando a C. M. Darch sobre la makhnovtchina, ellos afirman:

“Las aspiraciones de Bakunin ‘relativas a las organizaciones, así como su actividad en la Primera Internacional nos da todo el derecho’ de enmarcarlo como un ‘activo defensor’ de la idea que el anarquismo ‘debe unir sus fuerzas en una organización, en agitación permanente, conforme a lo exigido por la realidad y la estrategia de la lucha de clases’”.[30]

Elementos fundamentales encontrados en la Plataforma son ciertamente tributarios de Bakunin. Dentro de ellos la crítica social a la dominación capitalista y estatista y la centralidad de la lucha de clases, la necesidad de una intervención de los anarquistas simultáneamente en dos niveles, organización anarquista y movimientos de masas (dualismo organizacional), la necesidad de una revolución social violenta y en líneas generales el socialismo libertario como propuesta de sociedad futura.

No obstante, en un análisis más pormenorizado, por más que posamos encontrar diferencias, hay similitudes en las grandes líneas. El funcionamiento federalista de la organización anarquista, sin jerarquía o dominación entre los miembros, y su relación complementaria con los movimientos de masas, también son elementos característicos, que permiten relacionar a Bakunin con la Plataforma. No es este el momento, pero sería posible, sin grandes dificultades, establecer todos esos paralelos de manera más detallada y bien fundamentada.

Así, conforme a lo que analizamos y de acuerdo a lo que mencionamos anteriormente, la Plataforma, lejos de innovar, simplemente propone un “retorno”, adaptado a un contexto histórico concreto, a la estrategia organizativa bakuniniana del periodo pos-1867. Debemos recordar que este modelo tomo cuerpo, en términos teóricos y prácticos, en diversas otras circunstancias, en las más diversas épocas y localidades, siendo la Plataforma solamente uno de esos casos. Por este motivo, comprendemos que el calificativo “plataformista” – más allá de tener el mérito de diferenciar, entre los anarquistas, una estrategia organizativa particular – podría, sin dificultades, ser substituido por otros, que hiciesen referencia a otros autores, experiencias, algunos de los cuales se dieron durante la primera gran ola del anarquismo en el mundo.

MALATESTA, LA PLATAFORMA Y LA SÍNTESIS

Al analizar la polémica trabada en torno a la Plataforma[31], en la cual se destaca el debate entre Makhno y Malatesta, la aproximación entre Malatesta y la Plataforma no es evidente a diferencia de lo que ocurre con Bakunin. De acuerdo a lo que señalamos, tomando en cuenta las más de seis décadas de anarquismo de Malatesta, hay momentos en que sus posiciones son más próximas a la de la Plataforma y otras a la de la Síntesis Anarquista.[32]

Textos como los publicados en 1897, en L`Agitazione, en especial, “La Organización I” y “La Organización II”[33], y compilaciones como Ideología Anarquista[34], permiten identificar posiciones bastante parecidas a la de la Plataforma. Entre tanto, textos como “Comunismo e Individualismo”[35], “Individualismo y Comunismo en el Anarquismo”[36], así como las intervenciones de Malatesta en el Congreso Anarquista de Ámsterdam en 1907[37], posibilitan encontrar posiciones más próximas a la Síntesis.

En los textos más próximos a la Síntesis, Malatesta critica el hecho de que “anarquistas de varias tendencias, a pesar de querer básicamente una misma cosa, se encuentran en sus vidas diarias y en su propaganda, en una feroz oposición unos con otros”. Defiende, a partir de esa crítica, la necesidad de “llegar a algún entendimiento” y “cuando el acuerdo no fuera posible, (…) saber cómo tolerarse unos con otros. Trabajar juntos cuando hubiese consenso y cuando no lo hubiese permitir a otros que hagan lo que consideren mejor, sin interferencia.”[38] Eso debería darse ya que el “anarquismo comunista e individualista son solamente una cosa, y casi la misma cosa”; “no existen diferencias fundamentales”.[39]

Carta de Malatesta a Fabbri (sobre los bolcheviques y la dictadura del proletariado)

En el congreso de Ámsterdam, intentando intermediar en las posiciones de los anarquistas sindicalistas y otros con influencias individualistas, Malatesta afirma “la cooperación es indispensable, hoy más que nunca. Sin dudas, la asociación debe permitir a los miembros individuales completa autonomía y a la federación debe respetar esa autonomía para los grupos”. Se por un lado se comprende que es “errado presentar a los ‘organizacionistas’, a los federalistas como autoritarios”, por otro, “es igualmente errado imaginar que los ‘antiorganizacionistas’, los individualistas, tengan que ser deliberadamente condenados al aislamiento”. La disputa entre individualistas y organizacionistas sería una “simple disputa de palabras”.[40]

Esas y otras posiciones permitirían que autores como Schmidt y Van der Walt afirmasen correctamente que Malatesta “coqueteo con la posición sintetista en algunas ocasiones”.[41] Los autores también reconocen que a pesar de ello, hay momentos en que defiende posiciones bastante distintas.

EL DEBATE ENTRE MAKHNO Y MALATESTA: ACLARACIONES NECESARIAS

En lo que concierne al debate entre Makhno y Malatesta sobre la Plataforma[42], las posiciones de Malatesta también se modifican a lo largo del debate, truncado por cuestiones de comprensión de texto y de comprensión mutua. Algunos aspectos relativos al contexto deben ser señalados aquí: el hecho de que Malatesta haya estado en prisión domiciliaria y bastante alejado de las discusiones anarquistas; el problema de la traducción de la Plataforma que, realizada por Volin, uno de sus mayores opositores, fue “ajustada” a su punto de vista por una serie de opciones terminológicas[43]; una cierta diferencia de evaluación del anarquismo en ese momento, siendo los rusos muchos más críticos que Malatesta y, por eso, considerando necesario un cambio más significativo en los padrones organizativos del anarquismo. Esa posición crítica tiene relación con la experiencia histórica del anarquismo ruso/ucraniano, en el que sus progresos y sus derrotas contribuían a reforzar la importancia de la organización especifica anarquista y de sus ejes fundamentales.[44] Consideramos relevante discutir más pormenorizadamente algunas cuestiones de ese debate.

En primer lugar debemos apuntar que, para nosotros, sin dudas, tanto Malatesta como Makhno y otros rusos que escribieron la Plataforma son anarquistas, tomando en cuenta un abordaje histórico y global del anarquismo; ambas posiciones pueden ser más o menos identificadas históricamente en diversos autores y episodios anarquistas. Malatesta, principalmente en su primera carta, exagera y comete equívocos en su crítica a la Plataforma. No hay motivos para su afirmación de que la Plataforma es “típicamente autoritaria” y que no constituye un documento del anarquismo, sino “un gobierno, una iglesia”, afirmación que Makhno se negó a comentar, tal era el grado de tontería. Malatesta además insinúa que la Plataforma admite que “organizarse significa someterse a jefes, adherir a un organismo autoritario y centralizador, que sofoca toda libre iniciativa”.[45] Para nosotros, no hay dudas que la Plataforma es anarquista y no tiene ninguna relación con gobiernos, iglesias o cualquier otro tipo de autoritarismo; se inserta, sin dificultad, dentro de la tradición histórica del anarquismo y no implica, como fue acusada desde su publicación por sus detractores, ningún desvió bolchevique.

En segundo lugar, hay similitudes incuestionables entre las posiciones de Makhno y Malatesta, que acuerdan, por ejemplo, sobre la necesidad de que los anarquistas se articulen en una organización político revolucionaria (“Unión General” para el primero, y “Partido Anarquista” para el segundo”). Ambos también acuerdan, exceptuando la problemática terminológica desarrollada[46], que los anarquistas deben concebir su organización de manera de promover sus ideas y prácticas entre las masas (y para eso usan términos como “influencia”, “orientación”, “sugestión” e incluso “dirección”), orientando los rumbos de las luchas y de los movimientos de trabajadores hacia la revolución social y al socialismo/comunismo libertario. Malatesta afirma:

“Entiendo que nosotros, anarquistas, convencidos de la validez de nuestro programa, debemos esforzarnos para adquirir una enorme influencia y atraer al movimiento para la realización de nuestras ideas. Pero tal influencia debe ser obtenida haciendo más y mejor que los otros, y será útil solo si la obtenemos de esa forma”.[47]

Makhno, en el mismo sentido, defiende que “el anarquismo es una doctrina social revolucionaria que debe inspirar a los explotados y oprimidos”[48] en las luchas por la transformación social, y, como propone la Plataforma, debe hacer penetrar las “posiciones anarquistas revolucionarias” en los movimiento de “trabajadores y campesinos”; constituirse como “pionero” y “guía teórico” de las organizaciones populares de las ciudades y campos.[49] El “Suplemento a la Plataforma” afirma que las herramientas para influenciar a las masas deben ser: “la propaganda, la fuerza de la opinión, la argumentación por la palabra y los escritos”.[50]

En tercer lugar, debemos apuntar que dos de las críticas de Malatesta a la Plataforma están completamente fuera de lugar: que los rusos estarían proponiendo una organización jerárquica y que el Comité Ejecutivo (a pesar de su nombre, que indica que ejecuta y no delibera) debería controlar las decisiones de la organización.

No fue por nada que Makhno se sorprendió con el primer texto de Malatesta, diciendo: “mi impresión es que usted no comprendió el proyecto de la ‘Plataforma”[51], y convengamos, que en alguna medida es verdad.

La Plataforma es clara al respecto de las funciones del Comité Ejecutivo:

“La ejecución de las decisiones tomadas por la Unión, con las cuales son confiados; la orientación teórica y organizacional de la actividad de las organizaciones aisladas consistente con las posiciones teóricas y la línea general táctica de la Unión; el monitoreo del estado general del movimiento; la manutención de las relaciones de trabajo y organizacionales entre todas las organizaciones de la unión; y con otras organizaciones”.[52]

Se trata, según nuestro punto de vista, de un tipo de secretariado que encamina las decisiones tomadas por la base de la organización.

La forma organizativa propuesta es federalista, construida por la base, de abajo hacia arriba, conciliando “la independencia e iniciativa de los individuos y de la organización que sirven a la causa común”. Sin embargo, para que las “decisiones compartidas” – o sea, socializadas entre el conjunto de la militancia y establecidas colectivamente – puedan ser llevadas a cabo, el federalismo exige que los militantes “asuman deberes organizacionales fijos y exige la ejecución de las decisiones tomadas”.[53]

No hay nada en la Plataforma y en los documentos relacionados a ella que permita relacionarla a un modelo de organización jerárquica y con dominación (interna o en relación a las masas) ni que permita concebir al Comité Ejecutivo como un tipo de comité central que decidiría los rumbos de la Unión General.

EL DEBATE ENTRE MAKHNO Y MALATESTA: DIVERGENCIAS REALES

En este punto, identificaremos cuestiones que, realmente, teniendo en cuenta todo el debate, constituyen desacuerdos reales entre ambos militantes. La cuestión que, sin dudas, ocupo la mayor parte del debate fue la cuestión de la responsabilidad colectiva. Para Malatesta, en un primer momento, la idea de que hubiera responsabilidad mutua entre militante y organización (“toda la unión será responsable por la actividad revolucionaria y política de cada miembro; y cada miembro será responsable por la actividad revolucionaria y política de la unión”)[54] constituiría una “absoluta negación de toda independencia individual, de toda libertad, de toda libre iniciativa y de acción”.[55] Responsabilidad, para Malatesta, significa, en este texto, autonomía e independencia de los individuos y los grupos: “Total autonomía, total independencia y, por tanto, total responsabilidad de los individuos y los grupos”.[56]

Makhno, en su primera respuesta, afirma que Malatesta siempre acepto la responsabilidad individual de los militantes anarquistas: “usted mismo, querido Malatesta, admite la responsabilidad individual del revolucionario anarquista”[57]; su rechazo de la responsabilidad colectiva seria, para Makhno, basada en la “falta de bases” y “peligrosa para la revolución social”.[58] Makhno relaciona, además, la responsabilidad colectiva a la cuestión de la influencia ideológica anarquista de las masas:

“El espíritu colectivo y la responsabilidad colectiva de sus militantes permitieron al anarquismo moderno eliminar de sus círculos la idea, históricamente falsa, de que el anarquismo no puede ser guía – sea ideológicamente, sea en la práctica – para la masa trabajadora en un periodo revolucionario, y por tanto no podría exigir responsabilidad total”.[59]

Arshinov, reforzando las posiciones de Makhno y criticando a Malatesta, refuerza el sentido de la responsabilidad colectiva de la siguiente manera:

“La actividad practica de un miembro de la organización se encuentra en plena armonía con la actividad general y, inversamente, la actividad de toda la organización no podría estar en contradicción con la conciencia y con la actividad de cualquiera de sus miembros, si el acepto el programa en el que se basa la organización”.[60]

Una organización anarquista solo podría fundamentarse en tal principio, viendo que cada miembro “no podría realizar su trabajo político y revolucionario si no en el espíritu político de la Unión” y “su actividad no podría ser contraria a lo que fue elaborado por todos sus miembros”.[61]

En la respuesta siguiente, Malatesta relativiza y, aun diciendo ser posible relacionar la responsabilidad colectiva con los militares que matan soldados rebeldes, ejércitos que diezman poblaciones en invasiones y gobiernos – otra comparación, según nuestro punto de vista, completamente desubicada – dice:

“Apoyo la visión de que cualquiera que se asocia y coopera con otros por una causa común debe: coordinar sus acciones con la de sus compañeros y no hacer nada que perjudique la acción de otros y, por tanto, la causa común; respetar los acuerdo hechos – excepto cuando pretenden dejar la asociación por diferencias de opinión, cambio de las circunstancias o conflicto sobre los métodos escogidos hacen la cooperación imposible o impropia. Así, yo sostengo que aquellos que no sienten ni practican tales deberes deben ser expulsados de la asociación”.[62]

El complementa su relativización diciendo que “tal vez, hablando de responsabilidad colectiva, ustedes se refieran precisamente al acuerdo y a la solidaridad que deben existir entre los miembro de una asociación” y enfatizando que, si fuese es el caso, “pronto alcanzaríamos acuerdo”.[63]

Makhno, en la respuesta siguiente, vuelve a afirmar que “la acción anarquista en gran escala solo puede alcanzar resultados se posee una base organizativa bien definida, inspirada y guiada por el principio de la responsabilidad colectiva de los militantes”.[64]

Malatesta llega a afirmar, algún tiempo después, que la responsabilidad es esencialmente individual: “la responsabilidad moral (pues en nuestro caso no puede si no tratarse de responsabilidad moral) es individual por su propia naturaleza”.[65] Y más: “Si entre hombres que se pusieran de acuerdo para hacer alguna cosa, alguno de estos, faltando a su compromiso, hiciera fracasa la iniciativa, todo dirían que es el, el culpable y por tanto responsable, y no aquellos que hicieron hasta el fin todo lo que debían hacer”.[66]

En suma, se puede decir que hay algunos puntos de acuerdo y otros de divergencia en esta polémica entre Malatesta y los redactores de Dielo Truda. Malatesta no se rinde en referencia a que la responsabilidad es esencialmente individual, aunque comprende la necesidad de las acciones coordinadas, acuerdo y respeto de estas acciones y de estos acuerdos por parte de los miembros de una organización anarquista. Para Makhno y Arshinov, la responsabilidad es individual y colectiva, vincula necesariamente militante y organización, haciéndose responsables entre sí, y se relaciona a la función de guía del anarquismo en el proceso revolucionario. Hay, conforme nota el propio Malatesta[67], una incompatibilidad entre la noción de responsabilidad colectiva y la posición de completa independencia y autonomía que el mismo defiende.

Otra divergencia se relaciona a la necesidad mayor o menor de unificación de los anarquistas: la postura que los rusos defienden es que la organización anarquista debe reunir a la mayoría, sino a todo el sector organizado y revolucionario de los anarquistas – enfatizando “la gran necesidad de una organización que (reúna) a la mayoría de los participantes del movimiento anarquista”[68] –, Malatesta afirma: “abandonemos, por tanto la idea de reunir a todos en una única organización.” Al tiempo que la fragmentación para los rusos constituía el problema central, este parece no ser tan esencial para Malatesta.

Hay además divergencias muy importantes en relación a la organicidad – o sea, el funcionamiento orgánico del agrupamiento de los anarquistas –, que involucra el nivel de compromiso y autonomía de los miembros y grupos que pertenecen a la organización en relación a las decisiones colectivas y al método decisorio para la deliberación. Para Makhno y los rusos, sería fundamental la actuación con una estrategia y un programa claros, que además de los principios anarquistas, estableciese un camino común y unitario para el conjunto de la organización: “ese papel (de los anarquistas en la revolución) solo puede ser desempeñado con éxito cuando nuestro partido es ideológicamente homogéneo y unificado a partir del punto de vista de las tácticas”.[69] Makhno afirma además: “nuestro partido debe (…) definir su unidad política y su carácter organizativo”[70]; posición similar a la que Arshinov llamo “programa teórico y práctico homogéneo”[71], el cual, deliberado colectivamente, seria obligatorio para todos sus miembros.

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Para Malatesta, todos los miembros y grupos de la organización deberían tener la más completa autonomía: las decisiones no serían obligatorias, sino apenas recomendaciones que podrían o no ser seguidas: “total autonomía, total independencia y, por tanto, total responsabilidad de los individuos y los grupos”, siendo que las decisiones congresales de esa organización “no son reglas obligatorias sino sugerencias, recomendaciones, propuestas”. Malatesta llega incluso a elevar esa posición – según nuestro punto de vista relacionada con una estrategia organizativa – a condición de principio del anarquismo, cuando enfatiza que los “principios de la autonomía y de la libre iniciativa que los anarquistas profesan”[72], lo que no nos parece verdadero desde un punto de vista histórico.

Arshinov se pregunta: “¿Cuál sería el valor de un congreso que solo habría de emitir ‘opiniones’ y que no se encargaría de realizarlas en la vida? Ninguno. En un vasto movimiento, una responsabilidad únicamente moral y no organizacional pierde todo su valor”.[73] Aborda, indirectamente, la cuestión de la responsabilidad colectiva anteriormente discutida.

Cuando trata asuntos relacionados al programa de organización anarquista, Malatesta lo relaciona más con los principios anarquistas que con una estrategia bien definida. Él llega afirmar, a diferencia de los textos de 1897, que el partido anarquista es “el conjunto de los que están del mismo lado, que tienen las mismas aspiraciones generales, que de una manera u otra luchan por el mismo fin contra los adversarios y enemigo comunes”; o sea, ese partido seria conformado cuasi automáticamente, por el simple hecho de que existieran anarquistas, “partidarios” del anarquismo.

Makhno y los rusos defienden que, para la conformación de una estrategia coherente y de un programa para la organización anarquista, en caso de divergencia en las posiciones, se adopte la votación por mayoría, siendo el conjunto de la organización vinculado completamente por las deliberaciones y obligado a cumplirlas – si decide permanecer en la organización ya que hay derecho a dividirse.

Malatesta critica las decisiones por mayoría y propone que las divergencias sean ajustadas voluntariamente, por medio de un cierto tipo de consenso-disenso, que dependería del buen sentido de la militancia en contribuir con la dinámica de las actividades organizativas “adaptación (que) debe ser recíproca, voluntaria y derivar de la conciencia de la necesidad de no paralizar la vida social por mera testarudez”. Se trata, para él, de trabajar con un programa amplio, en torno a los principios anarquistas, que permita a cada miembro y grupo de la organización llevar adelante cualquier acción que en la práctica juzguen que este contribuyendo para ese programa.

MALATESTA, MÁS PRÓXIMO A LA SÍNTESIS O LA PLATAFORMA?

Como las obras completas de Malatesta no están todavía publicadas, ni siquiera en italiano, tendremos que esperar hasta que eso pase para profundizar en las discusiones sobre las posiciones de Malatesta: cuales fueron mayoritarias, cuales fueron minoritarias, si esas posiciones están relacionadas a periodos determinados de su vida, etc. Lo que se puede concluir, por ahora, es que, de acuerdo a lo que afirmamos, hay posiciones variadas que permiten diferentes interpretaciones; específicamente en referencia al debate de Plataforma-Síntesis, se puede, sin grandes dificultades, aproximar sus posiciones de uno u otro campo, depende de los textos y extractos tomados en consideración.

DEBATE, IMPACTO HISTÓRICO DE LA PLATAFORMA Y EL DOMINIO DE LA INTERPRETACIÓN SINTETISTA

La desconfianza de gran parte de los anarquistas en relación a los elementos que culminaran en la formalización de la Plataforma comenzó en 1923, poco después de la publicación del libro La Historia del Movimiento Makhnovista, de Arshinov.[74] Ella fue difundida en poco tiempo por medio de las redes políticas que los anarquistas formaban.

Marc Mrachny, ex miembro de la organización Nabat que paso algunos días con los makhnovistas, publicó una serie de críticas a ellos, en junio de 1923, en el periódico Vía Obrera, organización de los anarco-sindicalistas rusos editado en Berlin. El escribió que el papel de Makhno fue supervalorado por algunos anarquistas en detrimento de la clase trabajadora y que la makhnovitchina constituyo una especie de “anarquismo militar”. En el mismo número de la revista, Mrachny escribió una reseña del libro de Arshinov, que había causado cierto malestar en función de una crítica realizada a ciertos sectores “intelectuales” del movimiento anarquista.[75] El último capítulo de este libro de Arshinov, titulado “La Makhnovitchina y el Anarquismo”, posee varios elementos que posteriormente serian profundizados por los miembros de Dielo Truda y expuestos en la Plataforma. Posiblemente, esta es la primera contribución que diera origen a la Plataforma algunos años después.[76]

En marzo de 1924, fue la primera vez que el anarquista V. Judoley comparara peyorativamente a los anarquistas rusos y a los socialistas de izquierda, que actúan por medio de una organización política jerarquizada. En otro artículo crítico, escrito por E. Z. Dolinin (Moravsky), los soviets libres de Ucrania eran considerados una forma de Estado, que “debería estar muy bien para ‘los más honestos marxistas bolcheviques que para los anarquistas’”. La crítica realizada por Arshinov, de que parte considerable de los anarquistas no participo de la insurrección de Ucrania, Moravsky respondió que el “anarquismo no puede apoyarse en bayonetas sino en el producto espiritual de la humanidad”.[77]

Como se puede percibir, las críticas a la makhnovitchina, fenómeno surgido de la lucha popular ucraniana y de los anarquistas de esa región, fueron generalmente mal interpretadas y reflejan un desconocimiento no solo por el episodio histórico en cuestión, sino mismo del propio anarquismo. Estas críticas se equivocaban en tratar de desvincular a los makhnovistas de la tradición anarquista, en función de la utilización de la violencia revolucionaria, ya que esta fue utilizada por prácticamente todos los anarquistas que se involucraran en episodios revolucionarios en la historia. Esa violencia se constituye, al mismo tiempo, como resistencia a los ataques de sus múltiples enemigos y como herramienta para impulsar su programa revolucionario anarquista. Esas y otras críticas al movimiento makhnovista fueron respondidas por Arshinov y Makhno en largos artículos. Ellas fueron responsables por generar desagradables polémicas al interior del anarquismo internacional, especialmente europeo.

Las críticas a los sectores intelectuales anarquistas no fueron exclusivas de Arshinov. Anatol Gorelik – anarquista ruso que se exilió en Argentina en 1922 y que contribuyo desde Buenos Aires con Dielo Truda – publicó en junio del mismo año Los Anarquistas en la Revolución Rusa. Más allá de un pantallazo general sobre los eventos de Rusia, el criticó a los intelectuales anarquistas que se aislaron del movimiento de los trabajadores.[78]

Con la publicación de la Plataforma en 1926, el debate que se venía dando en relación al proceso revolucionario ruso y ucraniano y las contribuciones escritas de sus miembros pudo ser profundizado; más allá de eso, sus defensores tuvieron mejores condiciones para buscar la concreción de su propio proyecto organizativo.

Un profundo debate, posiblemente el mayor en la historia acerca de la organización anarquista, duro hasta los inicios de los años 1930. Contó con la participación no solamente de Makhno y Malatesta, más también de Arshinov, Volin, Luigi Fabbri, Camilo Berneri, Sébastian Faure, Maria Isidin, G.P. Maximoff entre otros. Al paso de que los miembros de Dielo Truda explicaban y profundizaban las líneas de la Plataforma, los otros anarquistas, en general, la criticaban. Como en el debate entre Makhno y Malatesta, algunas de estas críticas demostraban divergencias reales y otras se fundamentaban en mal entendidos y los mismo que en disparates groseros.[79]

Dentro de estos absurdos, se encontraban las posiciones de Volin y otros sintetistas que, en 1927, concluían que la Plataforma constituía un “revisionismo en dirección al bolchevismo escondido por los autores”.[80] Posición esta que, a pesar de no tener fundamento, fue adoptada por varios anarquistas y estudiosos del anarquismo.

En la tentativa de concretizar su proyecto organizativo, en 1927, los anarquistas de Dielo Truda lanzaron un llamado para la constitución de una federación internacional a partir de las bases de la Plataforma. Para ello, realizaron, el 5 de febrero de 1927, una reunión preliminar en Paris, con el objetivo de articular una conferencia internacional ese mismo año. Participaron de esta reunión militantes de Bulgaria, China, España, Francia, Italia, Polonia y Rusia. Una comisión provisoria fue formada por el anarquista Chen (chino), Makhno (ucraniano) y Ranko (polonés).

Circulares fueron enviadas a diversos grupos anarquistas. La conferencia internacional ocurrió efectivamente el 20 de abril de 1927, también en Paris. Al final del encuentro, los militantes llegaron a algunos acuerdos: reconocer a la lucha de clases como el aspecto más importante de la idea anarquista, al anarco-comunismo como base del movimiento y al sindicalismo como el principal método de lucha; reconocer la necesidad de una organización general de los anarquistas basada en unidad táctica, ideológica y en la responsabilidad colectiva y, además de eso, la necesidad de un programa positivo para la revolución social.

Entre tanto, la conferencia sufrió un gran revés: la policía invadió y arresto a todos los presentes. Makhno no fue deportado debido a una campaña hecha por los anarquistas franceses. Mismo con las propuestas establecidas, muchos grupos, inclusive los participantes de esta conferencia, no intentaron o no consiguieron llevar a cabo las resoluciones del encuentro.[81]

A pesar de eso, hubo algunos resultados prácticos de esas iniciativas. En Francia, los plataformistas fueron responsables por la transformación, en 1927, de la Unión Anarquista Comunista en Unión Anarquista Comunista Revolucionaria, cuyas posiciones eran mayoritarias en la organización, que duro tres años; ellos también crearon la Federación Comunista Libertaria, cuya existencia se dio entre 1934 y 1936.[82]

En Italia, los plataformistas crearon la Unión Anarquista Comunista de existencia breve. Además de estas, la experiencia más relevante del periodo fue llevada a cabo en Bulgaria, cuando la Federación de los Anarquistas de Bulgaria (FAKB), fundada en 1919, adopto la Plataforma un poco después de su publicación, la cual sirvió para subsidiar su práctica política. La experiencia del plataformismo búlgaro se destacó entre los grandes episodios del anarquismo durante las décadas de 1920 y 1940 y involucro una expresión de masas considerable, abarcando sindicalismo urbano y rural, cooperativas, guerrilla y movilización de juventud.[83] La Plataforma de la Federación de los Anarco-Comunistas de Bulgaria, publicada en 1945, posee influencia directa de la Plataforma y aborda “cuestiones cruciales en términos de táctica y organización, reflejando la forma de organización en partido político” y subsidio un movimiento que “tenía claridad significativa para defenderse de los bolcheviques”, pero fue diezmado por el stalinismo y por el fascismo.[84]

Ese debate resurgió con fuerza entre los anarquistas después de la Segunda Guerra mundial, más significativamente en Francia e Italia. La Plataforma influenció tanto a la Federación Comunista Libertaria (FCL) francesa, como a los Gruppi Anarchici di Azione Proletaria (GAAP) italianos, ambos de los años 50 y que coordinaban en una internacional comunista libertaria de inspiración plataformista.[85]

El caso de la Federación Anarquista Francesa/Francófona (FAF) fue el más emblemático, en lo que se refiere a las consecuencias de ese debate organizativo. Fundada en 1945, la FAF tomaba como base organizativa la Síntesis de Sébastian Faure y poseía diferentes tendencias en su seno: individualistas, humanistas, sindicalistas, comunistas libertarios entre otros.[86] A partir de 1950, una tendencia encabezada por George Fontenis e influenciada por la Plataforma paso a reunirse sin conocimiento de los demás y fundo la Organización Pensamiento y Batalla (OPB), una organización secreta cuyo objetivo era dar a la FAF una dirección revolucionaria, alejando aquellos contrarios a la lucha de clases y al anarquismo social.[87]

En los tres años posteriores a su fundación, la OPB creció en influencia y, en el congreso de Paris, en 1953, ya sin muchos de sus miembros, la FAF se convirtió, por influencia de los plataformistas, en Federación Comunista Libertaria (FCL) y adopto el “Manifiesto Comunista Libertario” de Fontenis, también inspirado en la Plataforma, como documento programático.[88] Su existencia fue relativamente breve y, entre 1956 y 1957, la FCL cerró sus actividades, principalmente en función de la Guerra de Independencia de Argelia de 1954, en la cual sus militantes tomaron parte, de la represión, del ascenso del Partido Comunista Francés y de sus propios equívocos.[89]

Georges Fontenis ha muerto. Honor y gloria a una de las figuras más importantes del Comunismo Anárquico.

Entre tanto, tal proceso no dio sin inmensos traumas, especialmente en función de la exclusión de miembros de FAF, que involucro a todos sus fundadores, y del modo en cómo se constituyó OPB y como hay hecho valer sus ideas. Ya a fines de 1953, la FAF se reconstituye retomando posiciones sintetistas y la disputa con la FCL permanece hasta su fin.[90] Además de la incorporación de elementos teóricos del marxismo, tales como el materialismo dialectico[91], lo que ya era controvertido, la FCL se involucró en episodios más complicados. El primero, la decisión, en 1955, de presentar candidatos para la campaña electoral de 1956, hecho que, mismo siendo posteriormente objeto de autocrítica de sus miembros, se ganó en la época críticas tanto parte de los sintetistas como de los sectores plataformistas importantes, como aquellos que conformaron después los Grupos Anarquistas de Acción Revolucionaria (GAAR) y el periódico Rojo y Negro. El segundo, la proximidad con Andrè Marty, que se candidateo en las elecciones de 1956 junto con Fontenis y otros de la FCL. Marty era un ex miembro del Partido Comunista Frances y, durante la Revolución Española, había sido responsable por las Brigadas Internacionales y ordenado la matanza de decenas de anarquistas.[92]

En Italia, la constitución de los Gruppi Anarchici di Azione Proletaria (GAAP) fue llevada a cabo por un sector plataformista de la Federación Anarquista Italiana. Expulsado en 1950, este sector – que criticaba el reformismo y el idealismo de la organización de origen y propugnaba la creación de un partido anarquista inspirado en la Plataforma – continuo su actuación como GAAP hasta 1956, cuando se fusionó con otros grupos marxistas para conformar la Acción Comunista, sector de extrema-izquierda del Partido Comunista Italiano que contribuyo, en seguida, con la conformación del Movimento della Sinistra Comunista (Movimiento de la Izquierda Comunista).[93]

A pesar de estas cuestiones, tanto el plataformismo francés como el italiano tuvieron desarrollos ulteriores, influenciando organizaciones que existen hasta el presente y que se inscriben en su amplia mayoría, dentro del campo anarquista.

No es difícil prever las consecuencias de los análisis del plataformismo francés e italiano de ese periodo y su generalización para todos los sectores del anarquismo inspirados en el dualismo organizacional en general y de la plataforma en particular. A pesar de las virtudes de los proyectos en cuestión – no hay dudas que hay contribuciones relevantes en el campo teórico y práctico por parte de los plataformistas franceses y de los italianos de los años 1950 –, nos parece claro que parte significativa de ellos, en especial los casos de la FCL y de los GAAP, implico graves problemas. El modo de constitución y de actuación de la OPB, la posición en favor de las elecciones de la FCL y su aproximación con un comunista autoritario de la talla de Marty y la fusión de GAAP con los marxistas son ejemplos que, mismo constituyendo parte de un contexto especifico, rompieron con los principios y la estrategia anarquista enunciada en la Plataforma.

Y, sin dudas, armaron a los adversarios de la Plataforma de poderosos argumentos. Si la polémica de la Plataforma fue complicada en su época, teniendo en cuenta los problemas anteriormente presentados, y si, desde su publicación, fue acusada por sus detractores de ser un desvío bolchevique, los casos francés e italiano reforzaron esas críticas.

Absteniéndose de un análisis menos ideologizado de la Plataforma, de una comparación entre sus elementos fundamentales y los clásicos anarquistas y haciendo caso omiso al caso del plataformismo búlgaro[94], los sintetistas terminaron generalizando estos ejemplos, especialmente el llamado “caso Fontenis” [L’affaire Fontenis], en Francia, y colocándolos como los típicos modus operandi plataformistas.

Se constituye, así, el argumento que paso a equiparar, en gran parte de los casos, el dualismo organizacional bakuniniano[95] y plataformista, a un tipo de desvío marxista y/o bolchevique del anarquismo, a un tipo de anarcobolchevismo. El dominio interpretativo de la plataforma por parte de los sintetistas franceses y la difusión de ese argumento, por vía oral y escrita, explican como tales posiciones se consolidaron acríticamente por el mundo entre los investigadores y militantes.

CONCLUYENDO

Mismo que el dualismo organizacional no haya sido defendido por la mayoría de los anarquistas organizacionistas, el posee representantes de incuestionable importancia y envergadura entre los anarquistas: Bakunin, Malatesta y los redactores de Dielo Truda, dentro de los cuales se encontraban Makhno y Arshinov.

Bakunin llevo a cabo una praxis a partir de fines del año 1860 que, tomada en cuenta desde sus aspectos teóricos y prácticos, abarca a la Alianza de la Democracia Socialista y la Asociación de Internacional de los Trabajadores, y permite extraer importantes contribuciones para el debate en torno de la organización política anarquista. Son, según nuestro punto de vista, estas posiciones que constituyen los fundamentos básicos de la Plataforma de Dielo Truda. Malatesta también tuvo posiciones que se aproximaron a la Plataforma, aunque, conforme establecimos, eso no ocurra en todos sus escritos sobre el tema. Lo que no solamente eran divergencias en relación a algunas cuestiones de la Plataforma, además, en distintos momentos, llega a aproximarse a la Síntesis.

Teniendo en cuenta el papel de Bakunin y de Malatesta en el anarquismo y mismo de figuras como Makhno y Arshinov, parece imposible querer equiparar sus posiciones a algún tipo de desvío leninista/bolchevique y a un supuesto “anarcobolchevismo”. Por una cuestión lógica, afirmar que la Plataforma posee posiciones autoritarias significa imputar esa misma responsabilidad a Bakunin. Y, sin duda alguna, nos parece bastante evidente que ambos son anarquistas y que sus posiciones acerca de la organización política anarquista son plenamente conciliables con sus otras posiciones.

Al analizar el debate entre Malatesta y Makhno/Arshinov podemos concluir lo siguiente. Como afirmamos, no hay duda que las posiciones en cuestión son anarquistas, que ellas están de acuerdo sobre la necesidad de organizar a los anarquistas en dos niveles – como trabajadores en los movimientos populares de masas y como anarquistas en las organizaciones políticas revolucionarias – y sobre el deber de los anarquistas de influenciar al máximo posible a los trabajadores en general. Al mismo tiempo, consideramos fuera de lugar las críticas de Malatesta de que la Plataforma estaría proponiendo un modelo jerárquico de organización y de que el comité ejecutivo propuesto por ellos tendría como función controlar las decisiones de la organización.

De cualquier forma, es posible identificar al menos tres divergencias reales entre Malatesta y Makhno/Arshinov, que involucran las siguientes cuestiones: responsabilidad individual y colectiva, problema de la fragmentación y necesidad de unión de los anarquistas, nivel de autonomía e independencia de los individuos y grupos en la organización anarquista. Si para Malatesta la responsabilidad es esencialmente individual, para Makhno y Arshinov ella es individual y colectiva, vinculando al mismo tiempo al militante y a la organización. Si para Malatesta la fragmentación de los anarquistas no es un problema de primer orden, para Makhno y Arshinov esta fragmentación debe ser superada a como dé lugar, permitiendo la unión del mayor número de anarquistas posible, siempre que estén de acuerdo con el programa y la estrategia de la organización. Si para Malatesta los individuos deben tener la más amplia autonomía e independencia en los grupos y estos en las federaciones, para Makhno y Arshinov la unidad de acción es fundamental, incluso si esta es lograda si fuese necesario, por medio de la votación de la mayoría.

Finalmente, debemos decir que, para nosotros, hay un nexo entre determinadas posiciones de Bakunin, de Malatesta y de la Plataforma, que permiten conformar una potente teoría de la organización política anarquista y que sirvió de inspiración para experiencias políticas importantes. En el caso específico de la Plataforma, ella inspiro un conjunto considerable de prácticas políticas anarquistas y, conforme lo apuntado, las experiencias francesas e italianas de los años 1950, a pesar de sus virtudes, ofrecieron elementos para el argumentos para el “desvío bolchevique” que venía siendo sostenido desde que la Plataforma fue publicada. Considerando el análisis ideologizado del debate y los casos en cuestión, y sumado al dominio francés en la discusión del tema, tenemos la explicación de porqué la Plataforma ha sido considerado como un elemento bolchevizante del anarquismo, o incluso algo ajeno a la tradición anarquista. Lo que intentamos mostrar es que esto no posee ningún fundamento.

En Brasil, aunque existan noticias sobre el recibimiento de Dielo Truda por los anarquistas rusos que estaban en Rio Grande do Sul[96], la Plataforma parece no haber sido discutida en aquel momento ni en las décadas posteriores. Incluso habiendo variadas posiciones anarquistas a lo largo del siglo XX que tienen similitud con las nociones esbozadas en la Plataforma[97], fue solamente entre fines de los años 1990 e inicio del 2000 que el texto fue leído, traducido y discutido por la militancia brasilera[98]. Quien encabezo el debate fueron aquellos que estaban involucrados en el especifismo anarquista, influenciado por la Federación Anarquista Uruguaya que, sin conocer la Plataforma en su constitución, llego, por medio de las posiciones de Bakunin y Malatesta, a concepciones bastante similares.

Sin duda alguna, la reflexión sobre la Plataforma no debe ser tomada como una guía inflexible para la estructuración de una organización política. Pero el rechazo sobre el falso argumento de que esta configuraría un “desvío autoritario” en el anarquismo o que sus contribuciones estarían apenas circunscriptas a un contexto especifico e ignorar todos los debates políticos organizativos anteriores y posteriores a este documento, que conectan la discusión organizativa anarquista a un largo hilo conductor. Conjuntamente con otras contribuciones – como los casos específicos de Bakunin y Malatesta, junto con otras elaboraciones diversas, tanto teóricas como prácticas – entendemos que es posible avanzar en el debate acerca de la organización política anarquista. Continuar trabajando en el sentido de profundizar ese debate nos parece una necesidad urgente.

NOTAS

1. CORRÊA, Felipe; SILVA, Rafael V. “Introduction à l’Édition Francophone”. In: FARJ. Anarchisme Social et Organization. Lyon: Brasero Social, 2013.

2. Hay dos traducciones de la Plataforma en portugués en el Nestor Makhno Archive [http://www.nestormakhno.info/portuguese/index.htm]. Una de ellas fue publicada en: MAKHNO, Nestor. Anarquia e Organização. São Paulo: Luta Libertária, 2001. Una traducción definitiva en portugués se está realizando y será publicada en breve.

3. SCHMIDT, Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame: the revolutionary class politics of anarchism and syndicalism. Oakland: AK Press, 2009.

4. LEVAL, Gaston. Bakunin, Fundador do Sindicalismo Revolucionário. São Paulo: Imaginário/Faísca, 2007.

5. Cf., por ejemplo: BERTHIER, René. “Bakounine: une théorie de l’organisation”. In: Monde Nouveau, 2012. Idem. “Postface”. In: ANTONIOLI, Maurizio. Bakounine: entre syndicalisme révolutionnaire et anarchisme.

6. En las últimas décadas, el cerramiento de los anarquistas franceses con parte de la obra de Bakunin es notable, especialmente lo referido a la cuestión de la organización política anarquista. Prácticamente ninguno de los numerosos programas de la Alianza de la Democracia Socialista fue incluido en los libros publicados de este anarquista. Tal vez eso pueda ser explicado por la hipótesis de René Berthier, expuesta en una charla en 2014 en Brasil. Para el, durante mucho tiempo, los franceses vincularon a Bakunin con el marxismo, bajo la idea de un supuesto “marxismo libertario” defendido por Daniel Guérin. Se podría justificar así, según él, el hecho de que una revista como Itineraire, que dedico sus números a los “grandes anarquistas” de la historia, no tiene un número sobre Bakunin. Es el propio Berthier quien, en cierta medida, y junto con algunos otros investigadores y militantes, viene retomando la discusión sobre la obra bakuniniana.

7. La mayor realización histórica concreta de militantes que estuvieron involucrados como la ADS fue la creación de la AIT en países donde no existía y el establecimiento de nuevas secciones de la Internacional en donde ella ya estaba en funcionamiento; tales fueron el caso de España, Italia, Portugal y de Suiza, además de esos casos en América Latina, se hizo a través de estímulos por correspondencia. Cf. CORRÊA, Felipe. Surgimento e Breve Perspectiva Histórica do Anarquismo (1868-2012). São Paulo: Biblioteca Virtual Faísca, 2013.

8. BAKUNIN, Mikhail. “Carta a Morago de 21 de maio de 1872”. In: CD-ROM Bakounine: Ouvres Completes, IIHS de Amsterdã, 2000.

9. Idem. “Carta a Cerretti de 13-27 de março de 1872”. In: CD-BOC.

10. Idem. “Status Secrets de l’Alliance: programme et objet de l’organization révolutionnaire des frères internationaux”. In: CD-BOC. Idem. “Carta a Cerretti de 13-27 de março de 1872”. In: CD-BOC. Idem. “Carta a Morago de 21 de maio de 1872”. In: CD-BOC.

11. Idem. “Status Secrets de l’Alliance: organization de l’Alliance des frères internationaux”. In: CD-BOC. Idem. “Status Secrets de l’Alliance: programme et objet de l’organization révolutionnaire des frères internationaux”. In: CD-BOC.

12. Idem. “Carta a Morago de 21 de maio de 1872”. In: CD-BOC.

13. Se debe resaltar que, durante su larga trayectoria anarquista, que abarca más de 60 años, Malatesta defendió diferentes posiciones acerca de la organización política anarquista. Si en algunos casos ellas se aproximan a las concepciones de Bakunin y, conforme argumentaremos, a la Plataforma, en otras poseen más relación con la Síntesis.

14. Es preciso resaltar que el término “partido”, utilizado por Malatesta en este periodo, debe ser ubicado en su contexto historio. El mismo pasara a ser gradualmente abandonado por los anarquistas, principalmente después de la Revolución Rusa, cuando se lo vincula más directamente al bolchevismo y a otras iniciativas que pretenden conquistar el estado, sea por medio de la revolución o por las elecciones.

15. MALATESTA, Errico. “A Organização II”. In: Escritos Revolucionários. São Paulo: Imaginário, 2000, pp. 55-56.

16. Idem. “Enfim” O que é a ‘Ditadura do Proletariado”. In: Anarquistas, Socialistas e Comunistas. São Paulo: Cortez, 1989, p. 87.

17. Idem. “Ação e Disciplina”. In: Anarquistas, Socialistas e Comunistas, p. 24.

18. Idem. “A Organização II”. In: Escritos Revolucionários, p. 62.

19. Idem. “La Propaganda Anarquista”. In: RICHARDS, Vernon (org.). Malatesta: pensamiento y acción revolucionarios. Buenos Aires: Tupac, 2007, pp. 170-172.

20. “Programa Anarquista”. In: Escritos Revolucionários, p. 14.

21. Idem. Ideología Anarquista. Montevidéu: Recortes, 2008, p. 193.

22. Ibidem.

23. Ibidem, p. 31.

24. Idem. “Programa Anarquista”. In: Escritos Revolucionários, p. 26.

25. A pesar de que la forma leninista de partido se da alrededor de 1902, con la obra Que Hacer? de Lenin, ese modelo será internacionalmente divulgado después de la Revolución Rusa de 1917.

26. LÊNIN, V. I. O Que Fazer? São Paulo: Hucitec, 1988.

27. Cualquier investigador serio se horrorizaría al oír esa caracterización de los miembros de Dielo Truda. En la charla mencionada de 2014, por ejemplo, el investigador Renè Berthier (que, además es miembro de una organización sintetista) fue enfático cuando escucho esa caracterización por otro sintetista afirmando: “eso no existe”.

28. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”. In: MAKHNO, Nestor. Anarquia e Organização. São Paulo: Luta Libertária, 2001.

29. SCHMIDT, Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame. MINTZ, Frank. “Contexto de la Plataforma”. In: Anarkismo.net, 2007.

30. SCHMIDT Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame, p. 256.

31. Gran parte de los textos del debate están en Nestor Makhno Archive [http://www.nestormakhno.info]. Dentro de los anarquistas que contribuyeron a ese amplio debate se encuentran: Malatesta, Makhno y los propios autores de la Plataforma – Piotr Arshinov, Ida Mett, Jean Walecki, Benjamin Goldberg (Ranko) –, además de G. P. Maximoff, Volin, Senya Fleshin, Camilo Berneri, Luigi Fabbri, Sébastién Faure, Maria Isidin y otros.

32. Hay dos textos históricos homónimos que, mismo teniendo diferencias bien significativas, fundamentan teóricamente la “síntesis anarquista”. FAURE, Sébastien. “A Síntese Anarquista”. In: Anarkismo.net, 2009. VOLIN. “A Síntese Anarquista”. In: RAYNAUD, Jean-Marc. Apelo à Unidade do Movimento Libertário. São Paulo: Imaginário, 2003.

33. MALATESTA, Errico. “A Organização I”. In: Escritos Revolucionários. Idem. “A Organização II”. In: Escritos Revolucionários.

34. Idem. Ideología Anarquista.

35. Idem. “Communism and Individualism”. In: The Anarchist Revolution: polemical articles 1924-1931. Londres: Freedom Press, 1995.

36. Idem. “Individualism and Communism in Anarchism”. In: The Anarchist Revolution.

37. ANTONIOLI, Maurizio (org.). The International Anarchist Congress: Amsterdam (1907). Edmonton: Black Cat, 2009.

38. MALATESTA, Errico. “Individualism and Communism in Anarchism”. In: The Anarchist Revolution. pp. 14; 18.

39. Ibidem, pp. 19; 21.

40. Idem. “Intervention, 6th Session”. In: ANTONIOLI, Maurizio (org.). The International Anarchist Congress, p. 96.

41. SCHMIDT Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame, p. 250.

42. El conjunto de esa correspondencia es el siguiente: MALATESTA, Errico. “Um Projeto de Organização Anarquista” ou “Anarquia e Organização”; “Resposta de Malatesta a Nestor Makhno”, que pueden ser encontrados en Nestor Maknho Archive [http://www.nestormakhno.info/portuguese/mala_reply_pt.htm] y en MALATESTA, Errico. Autoritarismo e Anarquismo. São Paulo: Imaginário, 2004. MAKHNO, Nestor. “Resposta a ‘Um Projeto de Organização Anarquista’” [http://www.nestormakhno.info/portuguese/mala_reply_pt.h…akhno]; “Uma Segunda Carta a Malatesta” [http://www.anarkismo.net/article/25241]. O artigo “A Propósito da Responsabilidade Coletiva” [http://www.nestormakhno.info/portuguese/mala_reply_pt.h…esta3] tambien puede ser útil.

43. Alexandre Skirda, traductor ruso, fue responsable por la publicación de la nueva traducción de la Plataforma al francés, además de ser parte del debate que alrededor de la misma; sobre la cuestión de la traducción original de la Plataforma, el afirma: “Recordemos que la primera traducción realizada por Volin fue desafiada por ser ‘ruin y pesada’, el traductor no ‘tuvo cuidado de adaptar la terminología, y las frases al espíritu del movimiento francés’.(Le Libertarire 106, 15/04/1927). Intentamos buscar a que podían aplicarse esas censuras y encontramos de hecho, varios términos conscientemente deformados: napravlenie, que significa tanto ‘dirección ‘como ‘orientación’ fue sistemáticamente empleado en el primer sentido; ídem para el termino rukovodsvto, significando ‘conducta’, y el verbo que se originó, ‘guiar, conducir, dirigir, administrar’, fue también sistemáticamente traducido como ‘dirigir’. El caso más flagrante en la última frase de la Plataforma, zatrelchtchik, significando instigador, fue traducido por ‘vanguardia’. Fue así que por leves pinceladas el sentido profundo del texto puede ser modificado.” SKIRDA, Alexandre. Autonomie Individuelle et Force Collective: les anarchistes et l’organization de Proudhon à nos jours. Paris: A.S., 1987, pp. 245-246.

44. Podemos mencionar el caso de la Confederación Nabat, que reunio a diversas organizaciones anarquistas. A pesar de las divergencias de análisis entre los historiadores y los propios anarquistas sobre la concepción organizativa y de anarquismo de Nabat, que no nos permite ademas saber de manera cierta si ella se aproximaba mas a la concepción de síntesis o de la Plataforma, podemos afirmar que ella, conjuntamente con la experiencia de la revolución rusa y ucraniana, contribuyo en líneas generales a la Plataforma. Cf. ARSHINOV, Piotr. Historia del Movimiento Makhnovista. Buenos Aires: Tupac, 2008.

45. MALATESTA, Errico. “Um Projeto de Organização Anarquista”.

46. La discusión entre Malatesta y Makhno también fue bastante complicada por problemas terminológicos; las cuestiones de traducción anteriormente apuntadas contribuirían con eso.

47. MALATESTA, Errico. “Resposta de Malatesta a Nestor Makhno”.

48. MAKHNO, Nestor. “Uma Segunda Carta a Malatesta”.

49. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”.

50. Idem. “Suplemento a la Plataforma Organizativa (Preguntas y Respuestas), Nestor Makhno Archive.

51. MAKHNO, Nestor. “Resposta a ‘Um Projeto de Organização Anarquista’”.

52. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”.

53. Ibidem.

54. Ibidem.

55. MALATESTA, Errico. “Um Projeto de Organização Anarquista”.

56. Ibidem.

57. MAKHNO, Nestor. “Resposta a ‘Um Projeto de Organização Anarquista’”.

58. Ibidem.

59. Ibidem.

60. ARSHINOV, Piotr. “O Velho e o Novo no Anarquismo”. Nestor Makhno Archive.

61. Ibidem.

62. MALATESTA, Errico. “Resposta de Malatesta a Nestor Makhno”.

63. Ibidem.

64. MAKHNO, Nestor. “Uma Segunda Carta a Malatesta”.

65. MALATESTA, Errico. “A Propósito da Responsabilidade Coletiva”.

66. Ibidem.

67. MALATESTA, Errico. “Resposta de Malatesta a Nestor Makhno”.

68. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”.

69. MAKHNO, Nestor. “Uma Segunda Carta a Malatesta”.

70. Ibidem.

71. ARSHINOV, Piotr. “O Velho e o Novo no Anarquismo”.

72. MALATESTA, Errico. “Resposta de Malatesta a Nestor Makhno”.

73. ARSHINOV, Piotr. “O Velho e o Novo no Anarquismo”.

74. ARSHINOV, Piotr. Historia del Movimiento Makhnovista. Buenos Aires: Tupac, 2008.

75. “Polémicas en Torno del Libro de Archinov: Historia del Movimiento Makhnovista”. In: ARSHINOV, Piotr. Historia del Movimiento Makhnovista. Buenos Aires: Tupac, 2008, p. 232.

76. ARSHINOV, Piotr. “A Makhnovitchina e o Anarquismo”. In: Anarkismo.net, 2015.

77. “Polémicas en Torno del Libro de Archinov”, pp. 233-234.

78. Cf. este y otros escritos del autor en MINTZ, Frank (org.). Anatol Gorelik: el anarquismo en la Revolución Rusa. Buenos Aires: Anarres, 2007.

79. Estamos trabajando en una compilación completa de las intervenciones en este debate, que deberá ser publicada en algún tiempo en el sitio del Instituto de Teoría e Historia Anarquista. (ITHA).

80. VOLIN et alli. “Reply to the Platform (Synthesist)”. Nestor Makhno Archive.

81. HEAT, Nick. “Introdução Histórica”. In: DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”, Nestor Makhno Archive.

82. BERRY, David. A History of the French Anarchist Movement (1917-1945). Oakland: AK Press, 2009, pp. 174-176.

83. SCHMIDT Michael; VAN DER WALT, Lucien. Black Flame, p. 258.

84. SCHMIDT, Michael. Anarquismo Búlgaro em Armas: A Linha de Massas Anarco-Comunista. Parte I. São Paulo, Faísca, 2009, p. 40. La Plataforma de los búlgaros aparece como anexo de este libro.

85. HEAT, Nick. “Introdução Histórica”. DANTON, José A. G. “Para Pensar el Anarquismo desde Nuestra Realidad: sobre el Manifiesto Comunista Libertario”. In: El Manifiesto Comunista Libertario y Otros Textos. Santiago: Pensamiento y Batalla, 2014, p. 19.

86. JOYEUX, Maurice. “L’Affaire Fontenis”. In: La Rue, num. 28. Paris: Groupe Louise Michel, 1980.

87. SKIRDA, Alexandre. Autonomie Individuelle et Force Collective, pp. 203-213.

88. FONTENIS, George. Manifeste du Communisme Libertaire. NEFAC, 2006.

89. DANTON, José A. G. “Para Pensar el Anarquismo desde Nuestra Realidad: sobre el Manifiesto Comunista Libertario”, pp. 19-20.

90. JOYEUX, Maurice. “L’Affaire Fontenis”.

91. SKIRDA, Alexandre. Autonomie Individuelle et Force Collective, p. 343.

92. “Organisation Pensée Bataille.” In: Noir et Rouge. Cahiers d’etudes Anarchistes Revolutionnaires: anthologie, 1956-1970. Paris, s/d. GUÉRIN, Cédric. Pensée et Action des Anarchistes en France: 1956-1970. Lille: Lille 3, 2000. JOYEUX, Maurice. “L’Affaire Fontenis”, p. 81.

93. DANTON, José A. G. “Para Pensar el Anarquismo desde Nuestra Realidad: sobre el Manifiesto Comunista Libertario”, p. 20. FdCA. Anarchist Communists: a question of class. FdCA, 2005, p. 107.

94. El plataformismo búlgaro constituye un ejemplo bastante distinto de los casos franecs e italiano de los años 1950 y era conocido en Francia por medio de las publicaciones de Gr. Balkansky. Cf., por ejemplo este libro publiado inclusive por un grupo de FAF: BALKANSKY, Gr. Histoire du Movement Libertaire en Bulgarie. Antony: Groupe Fresnes-Antony (Fédération Anarchiste), 1982.

95. Recordemos, como apuntamos anteriormente, los franceses le atribuían un cierto carácter autoritario a parte importante de la obra de Bakunin.

96. RODRIGUES, Edgar; RAMOS, Renato; SAMIS, Alexandre. Against All Tyranny! Essays of Anarchism in Brazil. Londres: Kate Sharpley Library, 2003, p. 19.

97. Para un análisis de las experiencias de los años 1940 y 1960 en San Pablo y Rio de Janeiro, cf. SILVA, Rafael Viana da. Elementos Inflamáveis: Organizações e Militância Anarquista no Rio de Janeiro e São Paulo (1945-1964). Dissertação (Mestrado em História). Seropédica: UFRRJ, 2014.

98. DIELO TRUDA. “Plataforma Organizacional dos Comunistas Libertários”. In: MAKHNO, Nestor. Anarquia e Organização. São Paulo: Luta Libertária, 2001.

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* Traducción: Secretaria de Formación, Prensa y Propaganda de la Federación Anarquista de Rosario (FAR)

Enlace relacionado: http://ithanarquista.wordpress.com
Fuente: http://www.anarkismo.net/
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