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[Presentación] Periódico ‘Voluntad’ – órgano de difusión de la FAR [Federación Anarquista de Rosario]

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Periodico_voluntad_FAR_

El sábado 5 de diciembre a las 18 hs, en nuestro local de calle Ituzaingo 1544, estaremos realizando la presentación del primer número de nuestro periódico llamado VOLUNTAD.

El objetivo de esta publicación es el de poder ampliar nuestra voz, e incorporarle a nuestra práctica cotidiana en los niveles social y político una herramienta más que sirva para el debate y la difusión de nuestras ideas/prácticas. Que pueda además promover la organización, la acción directa y la autogestión a todos los niveles, invitando a quienes la lean a poner en marcha una reflexión y una acción, que aporte a lucha cotidiana de los/as oprimidos/as por liberarse de la dominación de los de arriba. Ya que como decíamos en nuestro primer congreso, “la vigencia de las ideas y objetivos anarquistas encuentra sentido en el campo popular… y requiere de un esfuerzo creativo para multiplicar, trasmitir, sistematizar y visibilizar la fuerza de estas ideas y prácticas y de su potencial revolucionario.”

Les esperamos para debatir las distintas propuestas de análisis y de construcción que se encuentran en el mismo.

VIVA LA ANARQUÍA!

Para leer el periódico

Para descargar en pdf   

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A continuación va el contenido del periódico:

Voluntad Nº1

Editorial

“La experiencia de una voluntad capaz de producir efectos nuevos, independientes de las leyes mecánicas de la naturaleza, es un presupuesto necesario para aquellos que sostienen que es posible reformar la sociedad. Para ir hacia un estado de sociedad sin gobierno(..), es preciso entonces pensarlo y quererlo.”

Errico Malatesta

“…más que la historia de un sistema cerrado, fruto de las disquisiciones de los economistas burgueses o de una dinámica exclusiva, el capitalismo es también lo que los explotados y oprimidos le hemos permitido que fuera. Es por ello que contra las leyes del fatalismo y el determinismo histórico, los anarquistas reivindicamos el sentido de la voluntad, de la acción, de la conciencia individual y colectiva de los oprimidos.”

Declaración de Principios FAU

Transcurridos ya 7 años desde la fundación de nuestra organización política, allá por noviembre de 2008, y transcurrido menos de un año de nuestro primer congreso donde nos constituimos como Federación, adoptando de forma más clara el federalismo como metodología organizativa y al especifismo como corriente del anarquismo, damos un paso más en la batalla contra los de arriba y con un enorme esfuerzo sacamos adelante esta publicación que damos en llamar Voluntad.

El nombre ha sido elegido en clara referencia al periódico “Volontà” que editó Errico Malatesta en 1913 y también, como referencia más cercana, así se ha llamado el primer periódico editado por la FAU (Federación Anarquista Uruguaya), en sus primeros años de existencia. Como aquellos, también elegimos el nombre, en alusión a la categoría Teórico/ideológica Voluntad, que es retomada de Malatesta, y que pone de manifiesto que en esta sociedad no está todo dicho, que no existen estructuras determinantes que definan, a priori, nuestro futuro como clase, sino que el capitalismo y la dominación en general son también lo que nosotros/as les dejamos que sean. Entonces, nuestro análisis de la realidad estará siempre puesto en el resultado del conflicto de las distintas fuerzas sociales que componen esta sociedad, y que se mueven y se confrontan en función de una diversidad de factores, pero cuyo resultado no está predeterminado ya que la acción humana, las voluntades que circulan por esas fuerzas son importantísimas para definir cuál es y cuál será la orientación ideológica de un proceso histórico.

Aun así, con ésto no queremos decir que la cuestión de la lucha de clases se resuelve solo a nivel de voluntad, porque en ese caso, seríamos voluntaristas. Reconocemos que existen estructuras sociales que configuran distintas esferas (política/jurídico/militar, económica, cultural/ideológica) y que condicionan en mayor o menor medida nuestra práctica, definiendo momentos, coyunturas, etapas históricas así como formaciones sociales concretas en donde a la voluntad habrá que sumarle herramientas teóricas para analizar la realidad, estratégicas y programáticas para organizar nuestras fuerzas, e ideológicas que orienten y respalden nuestra acción transformadora.

El objetivo de esta publicación es el de poder ampliar nuestra voz, e incorporarle a nuestra práctica cotidiana en los niveles social y político una herramienta más que sirva para el debate y la difusión de nuestras ideas/prácticas. Que pueda además promover la organización, la acción directa y la autogestión a todos los niveles, invitando a quienes la lean a poner en marcha una reflexión y una acción, que aporte a lucha cotidiana de los/as oprimidos/as por liberarse de la dominación de los de arriba. Ya que como decíamos en nuestro primer congreso, “la vigencia de las ideas y objetivos anarquistas encuentra sentido en el campo popular… y requiere de un esfuerzo creativo para multiplicar, trasmitir, sistematizar y visibilizar la fuerza de estas ideas y prácticas y de su potencial revolucionario.”

POR LA DESTRUCCION DEL SISTEMA DE DOMINACION CAPITALISTA!!! POR LA CONSTRUCCION DE UNA SOCIEDAD AUTOGESTIONARIA!!! CONTRA LA CLASE DOMINANTE ANARQUISMO MILITANTE!!! VIVA LA ANARQUIA!!!

Coyuntura:

¿Estamos camino hacia otro momento político en la región?

En este artículo tenemos la intención de marcar continuidades y virajes respecto de lo que veníamos analizando en relación a esta etapa histórica en el país, que como manifestábamos en el documento “Aportes para un análisis de la etapa histórica actual” [1], se inserta en un esquema de dominación regional con un fuerte protagonismo de lo que se denominó “Socialismo del siglo XXI”.

Entonces, solo para contextualizar el análisis local, podemos decir que el “Socialismo del siglo XXI”,  que configuró una modalidad de poder de dominación acorde al momento histórico y supo articular fuerzas sociales capaces de sostenerlo y hacerlo posible, muestra a groso modo signos de desgaste, incluso hay analistas que ya hablan de un “fin de ciclo de los gobiernos progresistas”. Los factores que marcan ese “desgaste”, tienen explicaciones tanto locales como internacionales, y se dan de manera distinta en cada país, pero en líneas generales la bruma de la retórica socialista ya no puede ocultar con efectividad el trasfondo de esos proyectos: modelos extractivistas, con una fuerte presencia estatal dispuesta a la represión, el control social y a la cooptación de gremios y organizaciones, sostenidas por la figura simbólico/política, de larga data,  del caudillo. Paralelamente a este “desgaste”, se fue generando una oposición política a estos gobiernos, que adoptó también modismos populistas, al punto tal, , de no diferenciarse en gran medida de las propuestas enmarcadas en los proyectos “nacionales y populares”, como sucedió en este país. Estas oposiciones vienen dando batalla en distintos ámbitos, a veces con herramientas menos respetuosas de las reglas democráticas burguesas. Pero en el caso de Argentina han sabido vencer en el plano electoral.

Tal vez, esbozando una hipótesis más aventurada, podemos decir que hay sectores de la clase dominante que ya no ven la necesidad de sostener proyectos vinculados al “socialismo del siglo XXI” al haber pasado tanto tiempo desde las irrupciones populares que le dieron sustento político simbólico y discursivo, sumado a otros factores, como el económico que hacen oportunos roles más duros en la comandancia de los estados, para sostener la tasa de ganancia y continuar garantizando la gobernabilidad.

En la Argentina este desgaste se expresó en un hecho bisagra, la pérdida de poder institucional del kirchnerismo después de las elecciones primarias fue de una magnitud tal que su repliegue llegó hasta Santa Cruz, su lugar de origen. Ésto desató al interior de ese sector un proceso de disputa y reorganización, que marca el fin de su hegemonía política.

Los distintos proyectos que se disputaban electoramente, el control institucional del estado estaban desdibujados en sus diferencias al punto de ser irreconocibles uno de otro. Este proceso  se vio en primer lugar dentro del Kirchnerismo, donde la yuxtaposición de elementos que lo configuraban, se modificó dándole más protagonismo a los sectores del PJ tradicional  que habían pasado a la ofensiva, mientras que el ala que no se identifica orgánicamente con el PJ tradicional y se autoreferencia mediante una simbología de izquierda se encontraba replegada.

Incluso dentro del Kirchnerismo las fronteras entre ambos sectores estaban más que desdibujadas, ya que aquellos “jóvenes entusiastas dispuestos a renovar la política”, se refugiarían en la comodidad de los ministerios que prometía crearle Scioli, y también en los puestos que aseguraba darle un asesino anti-pueblo, emblema del pejotismo, y representante político del poder mafioso como es Aníbal Fernández en el gabinete de gobierno de la provincia de Buenos Aires. Esto, si bien no significa un cambio de importancia, habilita a nivel discursivo y simbólico mayor margen de acción para el despliegue de medidas de represión y de ajuste. Es decir no hubo un giro en las políticas del Kirchnerismo, sino más bien un realce de otros elementos que siempre existieron en esa construcción. A la inversa el frente creado por Macri, dio señales de continuidad con los aspectos asistencialistas del gobierno, inauguró la primer estatua de Perón en la ciudad de Buenos Aires junto con burócratas sindicales,  y se reunión con Félix Díaz, en el acampe de la comunidad qom, que se realizaba en la avenida 9 de julio. El resultado fue la licuación de las distintas propuestas electorales en una: el ajuste y la represión, eso sí envasada de distintas maneras.

La oportunista dicotomización política que se quiso instalar desde el Kirchnerismo y grupos afines, en el período de campaña durante el ballotage, oponiendo dos modelos: el del Sciolismo que encarnaba “la posibilidad de sostener las conquistas sociales obtenidas en el proceso Kirchnerista” y el de Macri como una vuelta automática al esquema privatizador clásico del neoliberalismo fue una cortina de humo politiquero que oculta el saldo real de esta década para los/las de debajo. Así, el escenario en la Argentina, que surge como saldo de la llamada “década ganada”, nos presenta una situación de agravamiento de las condiciones de vida para los/las de abajo,  que viene a consolidar la modalidad de precariedad de la vida, propia del neoliberalismo, que venimos manifestando en nuestros distintos análisis y declaraciones. A esto se le suma un refuerzo del control social y la represión, también como expresión de esta fase del neoliberalismo.

En lo que hace a lo represivo, el aumento de los casos de gatillo fácil, de la mano del proyecto importado de Colombia y México de las policías locales/comunitarias que inundan las calles de los barrios, la inauguración de la represión en el XXX Encuentro Nacional de Mujeres en coordinación con grupos de ultra-derecha, el asesinato del militante social chaqueño Ángel Verón, la represión en Famatina y en Jachal, la estrategia electoral de todos los candidatos, basada en un llamado a mayores penas, más cárceles, y a la intervención del ejército en la seguridad interior, dan cuenta de esto. En Santa Fe el resultado es escalofriante, ya que se han multiplicado los casos de desaparición forzada de personas por parte de las fuerzas represivas del estado, y ha sido la policía la que encabeza el ranking de asesinatos en la provincia. Es decir ha muerto más gente en manos de la policía que por los casos de la llamada “inseguridad”, donde por otra parte, ha quedado demostrado en más de una ocasión que la policía también interviene. Otra manifestación se da en la creciente violencia social, que se ve por ejemplo en un aumento de casos de linchamientos a “delincuentes”, y su clara estimulación por parte de los medios de comunicación.

El advenimiento de mayor conservadurismo, se manifestó también en la mención de Scioli en referencia al aborto y a la legalización de la marihuana, pronunciándose en contra de ambas, con el santo aval del “papa argentino”, Macri por su parte, ya es sabido tiene dentro de su armado a sectores ultra católicos, pro-vida, como Abel Albino quien escribió el libro “Gobernar es Poblar” en contra de la anticoncepción, la promiscuidad, “uniones contra natura”, etc.

Desde abajo, sin embargo, es bien distinta la cuestión ya que en este año la movilización del 3 de junio que se realizó en todo el país  con la consigna “ni una menos”, ha sido de dimensiones históricas, sumado a que en la realización del XXX Encuentro Nacional de Mujeres se contó con la presencia de 65000 mujeres, demostrando que es por abajo donde se abren caminos en torno a la libertad de las mujeres ,lesbianas, gays y trans, y es el empeño de los sectores dominantes en mantener los privilegios patriarcales  el que pone freno a este avance.

Era el Sciolismo el principal heredero del entramado de poder del Kirchnerismo, compuesto por el control territorial de feudos provinciales, barones del Conurbano, burócratas sindicales, sumado a las organizaciones Kircheristas puras. Pero lo electoral ha presentado cierta autonomía de las estructuras de poder que dan “gobernabilidad” a los gobiernos, sumado a que Macri se ha animado en un hecho de audacia política, incluso a disputar esa estructura. Dejando por fuera a las organizaciones Kirchneristas, podría decirse que este entramado implica la posibilidad de gobernabilidad real del país, y todo proyecto de dominación que aspire al control de las instituciones del estado deberá apuntar a construir fuerzas sociales que involucren estos elementos. Esto explica el grado de movilidad que han tenido estos actores entre los distintos proyectos que se disputan el control institucional del estado, dejando claro que no existen diferencias políticas reales, sino más bien, un pragmatismo explícito en pos de una voluntad de dominación. Entendemos que muy probablemente existan algunos de estos actores que gradualmente vayan acomodándose al nuevo gobierno, algo de esto se vio con Moyano y la reunión de burócratas sindicales, que generaron su plataforma de “reivindicaciones sindicales” para adaptarse a cualquier resultado electoral.

Las elecciones, entendidas como mecanismo de dominación en sí mismo y como herramienta de los de arriba para resolver sus disputas, han mostrado la continuidad de la herida inflijida allá por el 2001 que sufren las instituciones representativas. Lo cual se expresó en la cantidad de votos en blanco, impugnaciones y ausentismo que se dieron durante las PASO. También en el discurso abiertamente marketinero y post-ideológico de los candidatos que tuvo su expresión más definida en la campaña de Macri. Por abajo se manifestó en la cantidad de movilizaciones populares que se dieron en Tucumán alrededor del fraude electoral, pero en el que se expresaba, aunque no de forma generalizada, un descontento con el régimen feudal tucumano y con toda la clase política, incluso llegándose a escuchar en los cánticos aquel “que se vayan todos” que inundó las plazas de todo el país en el 2001.

En lo económico, el viento a favor a nivel internacional,  que con algunos vaivenes había caracterizado la inserción económica del país en el mundo, presenta una situación bastante distinta por lo cual algunos economistas ya hablan de viento de cola, para describirlo. La devaluación y el desaceleramiento de la economía china, la recesión en Brasil -principales socios comerciales del país-, y la disminución del precio internacional de la soja y de otros commodities en el marco de una economía primarizada, son algunos factores que agravan la inestabilidad del empleo en ciertos sectores vinculados a la metalúrgica y las automotrices y complejiza aún más la situación monetaria ante la necesidad del respaldo en dólares que necesita la moneda local, y que se suma al vaciamiento que se hizo a las reservas del Banco Central. Es así que todo proyecto de dominación que aspire al control institucional del estado deberá habilitar los medios políticos y sociales para hacer posible la tan mentada “entrada de dólares al país”. Lo que significa promover la entrada de inversiones, y habilitar la posibilidad de endeudamiento externo.

Para esta situación la receta es siempre la misma, mayor explotación para los/las de abajo, saqueo de los bienes comunes y aumento de la presencia de proyectos imperialistas. Para evidenciar esta profundización del modelo de ajuste, quedaron a la vista los exponentes económicos de ambos bandos de la interna de la clase dominante en disputa. Viejos referentes del neoliberalismo como Miguel Bein, Mario Blejer y Gustavo Marangoni han intentado mostrarse como alternativa a otros economistas ortodoxos macristas como Carlos Melconian, Federico Sturzenegger y Alfonso Prat Gay entre otros.

Cuando hablamos de profundización del ajuste, nos remitimos a la herencia del modelo kirchnerista que se ha expresado claramente los últimos años de la “década ganada”. A través dela creciente ola de suspensiones y despidos en diferentes ramas de la industria, los servicios y las telecomunicaciones, se comenzó a exhibir un mayor impacto generado principalmente en el sector metalmecánico y metalúrgico, bastiones de la propaganda neodesarrollista del kirchnerismo. La caída en la producción local de estos sectores generó inmediatamente un pacto entre el estado, el empresariado y las burocracias sindicales para ajustar por el lado de los trabajadores sin la generación de conflictividad. Si bien el reclamo y la presión de los obreros del sector obligaron a las conducciones de UOM y SMATA a reconocer una cifra mayor a 15 mil suspensiones y miles de despidos en plantas ubicadas en las provincias de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe, San Luis y Tierra del Fuego, el recorte patronal, abalado por el pacto de los de arriba, ha venido avanzando hacia maniobras de anticipo jubilatorio, vacaciones adelantadas y vaciamientos en las distintas empresas del sector. El resultado de esto es un aumento de la desocupación y un traslado de la crisis hacia otros sectores de la economía local.

 Por otro lado, el interés por seguir sosteniendo los proyectos extractivitas en la región se reflejan en hechos paradigmáticos como la defensa de todos los candidatos, de la actividad minera, para tapar y desmovilizar el repudio popular surgido luego de que se descubriera circunstancialmente que la empresa Barrick Gold  derramó 224000 lts de cianuro sobre un río en la provincia de San Juan, sumándose a otros casos denunciados por las organizaciones ambientalistas. Otra gran complejidad que amenaza con agravar la situación económica del país está relacionada con la cuestión del déficit energético, que implica la fuga de divisas para solventarlo, y no existe un plan de corto plazo para solucionarlo, ya que la esperanza de la “Arabia Saudita argentina” en Vaca Muerta, se desploma al ritmo de la caída del precio internacional del petróleo.

Ante este escenario marcado por el ajuste y la represión, para los/las de abajo se hace imprescindible ir articulando nuestras fuerzas en base a la resistencia. Esa articulación implica la ardua tarea de ORGANIZACIÓN en los distintos espacios donde se da la lucha de clases. Organización que tienda a fortalecerse paulatinamente, en función de conquistas y avances por metas reivindicativas de corto plazo, pero en donde se esté llevando adelante una praxis libertaria que pueda ir prefigurando formas de sociabilidad en base a la autogestión, el federalismo, el anarco-feminismo y el anticolonialismo. Para desarrollar esta estrategia consideramos necesario organizarnos  políticamente como anarquistas, para retroalimentar las luchas sociales potenciando la disputa en el plano ideológico, siempre actuando en unidad de acción en base a los lineamientos colectivos que nos orienten en el desarrollo de un proyecto de ruptura revolucionaria.

Las instituciones de la burguesía solo a la burguesía pueden servir

Así resumía la FAU en la década del 70, su posicionamiento frente al estado, y en la actualidad, en este contexto esa frase está más vigente que nunca. Es importante, entonces, seguir reforzando, la importancia de construir un proyecto estratégico de transformación social, que tenga claridad en referencia al estado como institución de dominación. Ante el fracaso de proyectos políticos que ponen al estado, de manera más o menos táctica o más o menos estratégica, como espacio disputable o  instrumento apto para las trasformaciones en sentido socialista, como anarquistas pensamos que es oportuno realzar el carácter anti-estatista de nuestras construcciones y de nuestra visión, y visibilizar con mayor intensidad la creación de todo tipo de organización social que pueda ir creando formas de sociabilidad autogestiva en disputa con la dominación estatal.

La respuesta de las distintas organizaciones de izquierda ha sido disímil. Algunos sectores provenientes del trotskismo, en su mayoría enrolados en el FIT, si bien en los últimos años han tenido un importante despliegue en diferentes conflictos obreros, continúan evidenciando una priorización en su estrategia de apostar todos los recursos militantes en la disputa democrático-burguesa electoralista, en la que los sectores dominantes como hemos visto vienen dirimiendo sus internas, dejando un ínfimo porcentaje de la estructura legislativa a merced de este tipo de fuerzas políticas. De este modo, lo que en un principio era meramente una cuestión táctica se ha transformado en si en un elemento estratégico de las fuerzas políticas trotskistas que, inclusive, utilizan para resolver internas en desmedro de los procesos de organización popular y acción directa desde abajo. En consecuencia el ballotage dejó a estos sectores en una trampa institucional de tener que llamar a no elegir a ninguno de los dos candidatos de la clase dominante, cuando inclusive ambos fueron impuestos por el propio sistema institucional en el que este sector de izquierda apostó la mayoría de los recursos los últimos años.

Otro actor de izquierda que ha evidenciado una consolidación en el viraje estratégico de fondo ha sido el viejo autonomismo -hoy transformado definitivamente en la izquierda pro estatista-. Ya desde el denodado apoyo al chavismo, estos sectores provenientes del autonomismo comenzaron a mostrar síntomas de estatalidad a la hora de pensar la política. Para estos sectores las transformaciones sociales iban a venir en definitiva desde arriba, a medida que se fuera logrando alcanzar ocupar espacios en las instituciones del estado en un contexto de viento a favor hegemonizado por un caudillo popular. Al igual que el trotskismo, la apuesta a esta nueva estrategia insumió al autonomismo un repliegue casi por completo de instancias de construcción de base en pos de la nueva estrategia de convocatoria electoral. A diferencia del trotskismo que priorizó algunos puntos programáticos a la hora de la disputa definitiva entre los dos candidatos de la clase dominante, el viejo autonomismo se posicionó sin titubear ante el supuesto “mal menor”, evidenciando un llamado desesperado a defender esa “nueva herramienta de transformación” denominada Elecciones, la misma que posibilita de manera contundente el acceso al poder de nuevos sectores reaccionarios para la continuidad del proceso neoliberal inaugurado con los militares, profundizado por Menem y maquillado por la década kirchnerista.

ORGANIZARSE para LUCHAR, LUCHAR para RESISTIR.

La manera en que los de arriba  lleven adelante su programa, y la resistencia que encuentre por parte de los sectores oprimidos, definirá el próximo escenario de luchas sociales en el país. Por eso nosotros seguimos insistiendo en la necesidad de ir promoviendo organización en los distintos sectores de nuestra clase oprimida: en los barrios, las escuelas, las fábricas, los lugares de estudio, la lucha de los pueblos originarios, las luchas ambientales, la lucha antipatriarcal, etc., para ir construyendo desde ahí, desde abajo RESISTENCIA con el horizonte siempre puesto en una fuerza social autogestiva con capacidad de destruir esta sociedad de dominación, a la par de ir construyendo otra, en base a la autogestión a todos los niveles.

La Propuesta del Especifismo crece en el cono sur

 

En estos últimos años vimos con gran alegría el desarrollo organizativo y el surgimiento de organizaciones especifistas en la región del cono sur, en latinoamerica e incluso en otras partes del mundo. En este artículo queremos destacar dos acontecimientos de trascendencia para nuestra corriente del anarquismo como son los 20 años de la Federación Anarquista Gaucha (FAG), de Rio Grande do Sul (Brasil) y el surgimiento de una nueva federación en la región del nordeste de Brasil, la FARPA.

El anarquismo especifista, o simplemente “especifismo”, es una concepción de organización anarquista. Traído del Uruguay, el término “especifismo”, se refiere a los ejes fundamentales que marcan la actuación anarquista: la organización y la inserción social, basados en los conceptos clásicos del anarquismo, que son la actuación diferenciada en los niveles político y social, (concepto de Bakunin) y la organización específica anarquista (concepto de Malatesta). Los primeros en utilizar este término fueron los compañeros de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), retomando  una forma de organización que comenzó a desarrollarse en el siglo XIX y que fue perfeccionada durante el siglo XX. En su Declaración de Principios, la FAU relaciona el concepto de especifismo con el de anarquismo organizado:

“Nuestra crítica y nuestro proyecto no se agotan en el levantamiento, la protesta y la rebelión sino que maduran en un modelo de sociedad libertaria inconfundiblemente socialista, en una estrategia de ruptura revolucionaria y en un estilo militante combativo y de agitación permanente en dirección a las transformaciones sociales en gran escala. Este proyecto se canaliza a través de la organización revolucionaria específica y es por tanto, lucha organizada.”

20 Años de FAG

A continuación reproducimos la carta de invitación al acto por los 20 años de la FAG:

El 18 de noviembre de 1995 un pequeño grupo de jóvenes anarquistas reunidos junto con una delegación de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU) fundan , en Puerto Alegre, la Federación Anarquista Gaucha (FAG) con la clara intención de retomar la presencia anarquista entre la clase trabajadora y oprimida del país. Desde el principio no se trató de un anarquismo de café, apasionado por sí mismo y perdidos en ensueños alejados del mundo de los de abajo.

Desde entonces, son 20 años de un continuo trabajo en busca por reafirmar un puesto de lucha entre los de abajo, promoviendo lucha y organización así como fomentando reflexiones para un mejor entendimiento del ambiente en el que nos encontramos, así como de nuestras referencias históricas y teóricas en una perspectiva de análisis que potencie nuestro objetivo finalista.

Estos 20 años, a su vez, no se resumen en una construcción de una referencia anarquista en una parte de Brasil, o Rio Grande do Sul, sino que dicen también respectos de un abnegado esfuerzo para difundir este anhelo por todo el país, así como por toda América Latina. Desde su fundación la FAG mantuvo estrechos vínculos con compañeros anarquistas en diversas partes del país, discutiendo y organizando experiencias en conjunto. Fuimos parte activa en la tentativa de forjar una organización anarquista nacional a finales de la década del 90`, cuando junto con compañeros de diversas partes del país (San Pablo, Rio de Janeiro, Parà, Goiânia, Mato Grosso) nos arriesgamos a la fundación de la Organización Socialista Libertaria (OSL) de corta existencia. Posteriormente, dada la imposibilidad de asumir aquella tarea y el poco desarrollo de nuestra corriente, animamos la experiencia del Foro del Anarquismo Organizado (FAO) en tanto espacio de reflexión e intercambio de experiencias de grupos y organizaciones anarquistas que tenían a la inserción social como su principal objetivo, en la que se dio un importante desarrollo destacando la participación de compañeros del nordeste del país. Recientemente esa experiencia gano más cuerpo, transformándose en una coordinación de grupos y organizaciones, la Coordinación Anarquista Brasilera (CAB), desarrollando así una mejor organicidad y coordinación en nuestras luchas y análisis, constituyéndose, por lo tanto, en un importante paso para una posible organización política anarquista a nivel nacional.

Son 20 años de trabajos continuos, de errores y aciertos pero siempre con un horizonte común: ubicar al anarquismo como una fuerza importante para el combate de los de abajo. Un importante periodo de acumulación de experiencias para el anarquismo en Rio Grande do Sul y en todo Brasil que ahora, pretendemos saludar con una jornada de reflexiones, intercambios y confraternizaciones con compañeros y compañeras a los cuales tenemos gran referencia y estima.

Entre los días 20 a 23 de noviembre la FAG de 2015 en conjunto con las demás organizaciones de la CAB, además de la FAU y la FAR estaremos organizando una serie de actividades en Puerto Alegre para marcar estos 20 años. Entre las actividades públicas y las internas que tendremos (Acto público, feria de libros, encuentro sindical y reunión de organizaciones) pretendemos hacer de este momento una oportunidad para estrechar lazos con organizaciones de las cuales sabemos que tienen trabajo de larga data. Pretendemos en esta oportunidad intercambiar impresiones, buscar puntos de contacto en nuestra práctica política y sobretodo, intentar vislumbrar cuales son las posibilidades de una mayor coordinación solidaria entre nosotros dentro de una perspectiva internacionalista, es decir, ir estrechando lazos políticos y de confianza palmo a palmo, respetando los tiempos y características de cada organización.

Fundación de la FARPA

A continuación reproducimos el documento fundacional de la FARPA:

La fundación de la Federación Anarquista de Palmares (FARPA) representa la acumulación de 13 años de militancia del Colectivo Anarquista Zumbì dos Palmares y 7 años del Colectivo Libertario Delmirense COLIDE. Representa historias, luchas, encuentros y desencuentros, entre aquellos y aquellas que buscan construir herramientas de lucha para los oprimidos. Representa un proceso en permanente construcción y que hoy gana nueva musculatura para enfrentar nuevos desafíos. Así como llegamos hasta aquí esta nueva etapa de la formación de la FARPA debe ser construida sin atropellos y desde las bases como enseña nuestra tradición política. Debe reconocer nuestras trayectorias políticas, experiencias y adversidades locales.

La FARPA no es solo una acumulación local. Nos reivindicamos como parte de una rica historia, como un simple nuevo capítulo de toda una línea histórica del anarquismo, de una historia que continúa siendo escrita en los combates de este tiempo. Somos una rama más de un árbol que comenzó a dar sus frutos con el desarrollo de la lucha de clases, desde las primeras resistencias obreras a los excesos del capital y sus estados.

Asi, tomamos la tradición federativa y libertaria de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), y de la Alianza de la Democracia Socialista (ADS) como primer referente político para operar junto con los movimientos de masas. Somos parte de una militancia que se reconoce en la tradición de Louise Michel empuñando la bandera negra entre las/los combatientes de la comuna de Paris, las barricadas de España revolucionaria del 36, el galope del ejército popular “makhnovista” en plena revolución Rusa. Militancia que tomo parte de las luchas anti-coloniales de África y buena parte de los grandes eventos revolucionarios como por ejemplo el proceso mexicano. El combate contra las dictaduras cívico-militares de nuestro continente latinoamericano, en especial en Argentina y Uruguay. Afianza sus raíces en el terreno de la lucha de clases, como el impulso de los  movimientos sociales sindicales desde una perspectiva revolucionaria en todos los cinco continentes del globo. Somos parte sobre todo, del proceso de reconstrucción del anarquismo brasilero iniciado en los años 90`, asumiendo su compromiso histórico con las luchas de la clase trabajadora y que encuentra en la Coordinacion Anarquista Brasilera (CAB) un referente de nuestra articulación nacional.

El organismo político que ahora fundamos, con mayor alcance en el territorio de Alagoas, reivindica su puesto en la lucha de clases para contribuir a la ampliación de la fuerza social de los oprimidos a través de lucha de los movimientos populares, sindicales y estudiantiles. La FARPA se propone ser un motor para potenciar las luchas hacia el horizonte socialista y libertario que anhelamos. Un instrumento que de perspectiva a largo plazo para las luchas populares con intención revolucionaria, que permita contribuir para tejer la articulación y la unidad/solidaridad del conjunto de os oprimidos y estimular su protagonismo.

Tal tarea no se confunde con la construcción de leyendas y personalidades que apenas sirven para ganar votos, formar burócratas y traidores a la clase, sino para trasformar la realidad. Para nuestra estrategia finalista, que es socialista y libertaria, no hay “atajos” de parlamentos, Estado y burocracias. Para nosotros, la organización política no debe substituir la acción directa de los oprimidos, debiendo ubicarse hombro a hombro en la lucha de los movimientos sociales, sin que eso signifique renunciar a nuestras convicciones, sino para ser parte de ese proceso con sus virtudes y sus problemas.

Nuestra estrategia identifica a los trabajadores con el poder de transformación, sin romanticismos. Son los sujetos de nuestro tiempo los que construirán el mañana, por eso, e complejo de contradicciones y dilemas que involucran la construcción del poder de los de abajo no se resuelve con decretos y decisiones de arriba hacia abajo. Nuestro proyecto debe reconocer, lo mejor de la tradición anarquista, la diversidad de construcción social de los oprimidos en su relación con el capital, y con el estado, en su acceso a los derechos, en sus trayectorias y recursos de lucha, comprender esto es complejo, y ahí están nuestros obstáculos y posibilidades en un proyecto de construcción de poder popular. Debe reconocer que los oprimidos están estructuralmente marcados por el peso de una sociedad patriarcal, heteronormativa y racista. Por eso, asumimos la responsabilidad que nos cabe desde este suelo palmarino que pisamos.

FEDERALIZAR LAS LUCHAS, POTENCIALIZAR NUESTRAS FUERZAS!

RECONSTRUIR PALMARES!

POR EL SOCIALISMO, POR LA ANARQUIA!

VIVA LA FARPA!

El territorio como espacio de la lucha de clases.

Desde la Federación Anarquista de Rosario creemos que es importante impulsar el desarrollo de luchas territoriales, partiendo de la premisa de que el territorio es un espacio donde se consolidan las relaciones sociales y, por lo tanto, se da la lucha de clases. Así vemos que las relaciones que predominan son de dominación pero a su vez se van generando procesos de resistencia que se articulan en el territorio, es así entonces, un ámbito de disputa contra la dominación.

Creemos que como anarquistas tenemos la tarea de impulsar y fortalecer aquellas resistencias que se vienen llevando desde los barrios. Dentro de estas luchas existe un amplio abanico de prácticas, como ser: las tomas de tierras, la creación de cooperativas de trabajo, los clubes barriales, movimiento de lucha por la urbanización de las villas, movimientos que luchan por vivienda, las actividades comunitarias, las huertas, etc. Una de las formas de resistencia que se fue generado por parte de los/as oprimidos/as, en los territorios es la lucha piquetera. Esta modalidad de lucha presenta un repertorio de prácticas que tienen mucha afinidad con lo libertario, lo que se expresa en prácticas de democracia directa, como son las asambleas y los distintos espacios deliberativos que se generan de forma no jerárquica, la autogestión que se da en el desarrollo de emprendimientosproductivos, y sobre todo la acción directa siendo los cortes de calle y de ruta el mecanismo de lucha más habitual.

A modo de diagnóstico en referencia a la lucha socio-territorial piquetera podemos decir que con el advenimiento del kirchnerismo,  se dio una política de cooptación y fragmentación de los movimientos a la par de que desde las esferas de poder se fue armando un discurso deslegitimante de la práctica piquetera. Así se configuraron rasgos que fueron debilitando la fuerza social que los movimientos piqueteros, tuvieron en el ciclo de alza de las luchas sociales en el país. Algunos de ellos son, el moldeamiento estatal como forma de dominación a través de los programas sociales, la creación de un imaginario social donde se deslegitima la práctica piquetera, y la creciente institucionalización de organizaciones que abandonaron paulatinamente la práctica de acción directa.

Sobre este último punto queremos hacer énfasis ya que asistimos a un masivo viraje de organizaciones sociales hacia la “vía” electoral.  Podemos plantear que esto encuentra su origen en la ausencia de una mirada a mediano plazo que fue generando un abismo entre lo social y lo político, entre lo micro y lo macro, entre las prácticas cotidianas de resistencia y la revolución social. Así, la otrora cuestionada institucionalidad tuvo una lavada de cara y reapareció como la forma de dar el “salto”, frente a los límites que presentaban las organizaciones piqueteras.

Pese a ello, como anarquistas seguimos apostando e impulsando el trabajo y fortalecimiento de  organizaciones socio-territoriales que pudieron, mediante la acción directa y la construcción de poder popular autogestivo, dar algunas disputas a lo largo del año.

Así, en el ámbito de Rosario y Gran Rosario su presencia fue visible en diferentes luchas:

Desde los barrios se evidenció la disputa por el territorio, en la recuperación de espacios públicos para el uso de huertas comunitarias con consignas como “la tierra es de quien la trabaja” y “menos bunkers, más huertas”. Esta última consigna, hace alusión al enfrentamiento que llevan adelante las organizaciones territoriales contra sectores del narcotráfico. En este sentido se dieron a lo largo del año expresiones de solidaridad con organizaciones sociales que sufrieron atentados narcos. También se derribaron “bunkers” en las barriadas más pobres de nuestra ciudad como muestra del rechazo de éstas y como estrategia de resistencia autogestiva de los mismos interesados.

Además existe toda una serie de actividades comunitarias que se sostienen durante todo el año, en distintos barrios de la ciudad, como son los espacios educativos libertarios y las copas de leche, así como se pudieron ver en diferentes barrios festejos por el día del niño y de la niña, organizados autogestivamente por los/as vecinos/as. Estas actividades visibilizan la resistencia en los barrios y el poder de los vecinos y vecinas de organizarse sin la necesidad de punteros, partidos políticos, representantes del estado o de otro tipo de instituciones reproductoras de la dominación.

Por otra parte, desde diferentes construcciones territoriales se fueron consolidando mecanismos de solidaridad en casos de gatillo fácil o desaparición forzada de personas por parte del aparato represivo del estado, como fue el caso de gran resonancia en la ciudad de Rosario de Gerardo “Pichón” Escobar. Fruto de la movilización y la lucha, al día siguiente apresaron a 5 presuntos implicados en la desaparición y asesinato de éste, quienes pertenecían a la policía y a una empresa privada de seguridad.

Desde los barrios, también se reclamaron mejoras de las condiciones infraestructurales de los mismos, ya sea por inundaciones o por cortes de servicios como luz y agua. Estos reclamos  se manifestaron en diferentes formas de acción directa como son: cortes en el mismo barrio, movilizaciones a empresas de servicios o instituciones estatales.

También hubo una fuerte presencia y un protagonismo de organizaciones sociales en  la masiva movilización realizada el 03 de junio en todo el país, ante el creciente número de femicidios. Con canciones e intervenciones artísticas, las mujeres plantaron la consigna de “NI UNA MENOS” NI POR FEMICIDIOS NI POR ABORTOS CLANDESTINOS, pudiendo evidenciar otras formas de violencia machista que dejan un saldo enorme de mujeres muertas año a año. La movida del 03 de junio empoderó a muchas, permitiéndoles identificar sus situaciones particulares como expresiones de una sistema de dominación patriarcal y se reflejó en lo concreto en un aumento de las denuncias por violencia, una mayor visibilización de la lucha por femicidios y una masiva participación en el Encuentro Nacional de Mujeres en Mar de Plata donde llegaron a reunirse 65000 personas.

Es por eso que seguimos apostando a nuestra estrategia de construir en los territorios poder popular autogestivo, construcción que solamente será posible a través de la  potenciación de las resistencias que se den en los barrios. Esto implica un trabajo de base constante, sostenido en el tiempo, con orientación a generar organizaciones en las cuales los mismos involucrados potencien su participación reapropiándose de la capacidad de  decidir y hacer. Entendemos que de esta manera, se podrán ir gestando prácticas que prefiguren otra sociedad, una sociedad libertaria.

Propuesta Sindical: recuperar la influencia del anarquismo desarrollando un estilo propio

 

¿Cómo nos encontramos?

El contexto organizativo y de resistencia de nuestro sector como trabajadores y trabajadoras, no es para nada alentador a la hora de pensar la herramienta organizativa sindical que tenemos en esta coyuntura. En este sentido, debemos resaltar factores estructurales y coyunturales para analizar la adversidad en la que nos encontramos, no sin advertir alternativas a esta situación.

La actualidad encuentra a casi la totalidad del sindicalismo en Argentina institucionalizado a través de mecanismos de regulación estatal y una estrecha colaboración entre las burocracias obreras, los sectores patronales y la clase política en su conjunto. La actual estructura de unicato sindical, genuflexo ante las clases dominantes, solo ha reflejado un esquema organizativo verticalista y servil en donde los derechos y reivindicaciones obreras son por lo general relegados ante los negociados de los “jefes” sindicales en función de sus propios intereses como burocracia. La política que se dieron todos los gobiernos hasta la fecha –incluyendo el kirchnerismo– fue la de mantener un sistema de representación sindical único adicto a la clase política de turno, poniendo tope a cualquier reclamo de democracia y libertad sindical, a fines de impedir la proliferación organizativa de sectores combativos del movimiento obrero desde la base.

Otro factor que expresa la complicada situación de la lucha sindical en Argentina es la segmentación producida durante la última década, expresada en la existencia de 5 centrales sindicales y un importante número de gremios fuera de la representación de las mismas. La promesa incumplida del kirchnerismo de viabilizar la libertad sindical dejó a los/as trabajadores/as rehenes de viejas estructuras sindicales anquilosadas, y a merced de las pretensiones de la patronal y el Estado. Sólo algunos gremios y fracciones sindicales combativas lograron salirse del corsét conciliador. Como el caso de la reciente huelga de la Federación de Aceiteros en el cordón industrial de San Lorenzo o el resonante paro de la línea 60 de transporte urbano en el gran Buenos Aires, por poner algunos ejemplos. Esto sin dudas muestra que los trabajadores hemos venido tejiendo estrategias de resistencia básicas contra la precarización laboral, la falta de libertades sindicales y en pos de la recuperación del poder adquisitivo vapuleado por la insoslayable inflación.

¿Qué estrategias podemos darnos para la etapa?

Desde hace décadas la influencia del anarquismo en el movimiento obrero viene siendo prácticamente nula. Aquella importante influencia libertaria en las primeras formaciones sindicales de principios del siglo XX se vio en franco declive hacia la década del 40´ quizás por desacierto en los análisis de las necesidades que demandaba la nueva coyuntura, entre otras causas.

Hoy en día nos toca la difícil labor de aportar a la recomposición de la influencia anarquista al interior de las luchas obreras y el medio organizativo gremial, marcando un estilo propio de respuesta y acción organizada acorde a la coyuntura, cimentado en métodos y principios propios de una estrategia libertaria coherente con nuestros fines.

Es posible que en los lugares de trabajo haya anarquistas que no depositen esperanzas en organizarse como trabajadores y a su vez trabajadores afines a nuestra metodología que no conozcan el anarquismo. En muchos rubros o sectores de la producción, servicios o del empleo público existen compañeros/as “sueltos/as” identificados con el anarquismo y con sus principios. También existen compañeros/as en el trabajo que sin conocer al anarquismo se identifican cabalmente con la idea de búsqueda de democracia directa, con el principio de independencia de los gobiernos, las patronales y partidos políticos, y comprometidos con las luchas sociales de la clase oprimida en su conjunto. Es una de las prioridades del momento convocar a todos/as estos/as compañeros/as para darle forma a mayores niveles de lucha y organización sindical. Como objetivo en sí mismo, priorizando el trabajo de base en todo momento, para lo cual se hace indispensable la cotidianeidad con nuestros compañeros/as de clase.

Para esto, y ante la desidia sindical de depender exclusivamente de las estructuras y los cargos, proponemos la construcción de organismos de base en el sector laboral donde estemos trabajando. Facilitar la realización periódica de asambleas de base y reuniones de cada sector habilita  –a través de la democracia directa- una alternativa viable de protagonismo y participación frente al estancamiento individual que hoy vivimos.

Como viene sucediendo en todos lados donde hay ajuste, a través de la acción directa para conseguir cada reivindicación, se estará fomentando el espíritu de lucha para que cristalice la idea que solo con lucha y organización se consiguen las reivindicaciones. En definitiva estaremos colaborando en generar una capacidad de acción, decisión y protagonismo del conjunto de los trabajadores, contagiando a cada compañero/a de la necesidad de estar organizados.

Otro desafío es la No institucionalización de nuestra tarea militante en los lugares de trabajo y el medio sindical, lo que suponeresistir la dinámica absorbente de la burocracia institucional de los sindicatos, que “obliga” a los delegados de base y a los miembros de las comisiones directivas a ausentarse de sus compañeros y lugares de trabajo en pos de una profesionalización de la tarea sindical. Nuestra estrategia está lejos de apuntar a la ocupación de cargos directivos. En todo caso, el momento que nos toque asumir cargos directivos será por necesidad de la propia organización y protagonismo desde abajo, que rebasará cualquier tipo de estructura sindical.

Será una tarea para más adelante quizás la de comenzar a constituir agrupaciones de base o tendencias con nuestros principios –dentro de un proceso de recuperación de sindicatos que puedan ser permeables a esta tarea- en cada rama de la industria, los servicios o el sector público donde los anarquistas estemos dando pelea organizada y hayamos avanzado en la recomposición de un frente con el resto de la clase oprimida, con los sectores desocupados, campesinos y estudiantiles entre otros. Por el momento los anarquistas tenemos el desafío de apuntar a la realización de un trabajo de base sostenido en el tiempo a paso firme, que no será quizás espectacular sino un trabajo cotidiano a largo plazo en pos de la construcción de una fuerza social capaz de enfrentar a las clases dominantes.

En Kurdistán Occidental hay una Revolución Social en marcha

Desde hace cuatro años se viene llevando a cabo en una de las zonas más álgidas de Medio Oriente un proceso revolucionario sin precedentes para la región, y para el mundo entero en este siglo XXI. No por casualidad, este proceso ha sido silenciado sistemáticamente por los principales medios de comunicación en todo el mundo. La Región Autónoma de Rojavá, proyecto impulsado inicialmente por el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) entre otras fuerzas de la región, fue formalizada en 2011 a través de un “contrato social” de bases anti-estatales, anticapitalistas y anti-patriarcales. Pero para explicar la aparición de este inédito proceso revolucionario es necesario señalar la confluencia de factores históricos y coyunturales que posibilitaron el mismo.

Uno de ellos es la situación de persecución y exterminio sistemático que ha sufrido el pueblo kurdo a lo largo de la historia en la región. Ante la debilidad institucional de los Estados de la zona, en la última década (en el marco de las intervenciones imperialistas y la Primavera Árabe) el pueblo kurdo se ha empeñado en sacar provecho de la situación de ausencia de un poder central anticipándose  al advenimiento de un contexto nuevamente desventajoso. En este sentido la urgencia también devino a raíz del avance hacia zonas kurdas de sectores sunitas reaccionarios como los nucleados en el Estado Islámico. Una hegemonía total del Daesh -como también se lo conoce al Estado Islámico- en la región supone la inmediata continuidad del genocidio kurdo a manos de estos sectores integristas.

Por otro lado, factores ideológico-políticos han determinado el impulso de este proceso de transformación social tan particular, en tiempos en que la mayoría de “la izquierda” mundial ha resignado la revolución a cambio de tomar posesión de espacios institucionales regulados por el sistema de dominación capitalista. Este punto se corresponde con el carácter amplio y profundo desde donde es pensada e implementada esta revolución. Hace más de una década que el PKK, principal organización política del pueblo kurdo, estableció un viraje de ciento ochenta grados en su estrategia revolucionaria. Influidos principalmente por la teoría anarquista del “municipalismo libertario” de Murray Bookchin, y por la vigencia en aquel momento -2004- de una década de insurgencia zapatista en Chiapas, las fuerzas revolucionarias kurdas decidieron abandonar los postulados marxistas-leninistas para dar un giro estratégico a lo que se comenzó a denominar como “Confederalismo Democrático”. Fue en aquel momento que el PKK declara unilateralmente un alto al fuego al Estado turco para comenzar a concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de estructuras democráticas revolucionarias en territorios controlados por la guerrilla kurda en zonas de Siria e Irak principalmente.

Con el estallido de la revolución de Rojavá en 2011, en el marco de la Primavera Árabe y el inicio de la Guerra Civil en Siria, comenzaron a instituirse en la región formas administrativas autónomas bajo el principio de la democracia directa -denominada democracia radical- como proceso tendiente a una disolución gradual del Estado-nación. En este marco, bajo un importante protagonismo de las diferentes etnias y comunidades de la región (árabes, kurdos, asirios, entre otros), se establecieron libertades religiosas y autonomías culturales para todos los habitantes de Rojavá. Son numerosos los analistas del proceso que afirman que aunque subsistan en el mismo algunas instituciones burocráticas que se asemejan al Estado, se vienen forjando espacios de democracia directa al calor del levantamiento con la participación de todos los grupos étnicos y religiosos (salvo algunas excepciones como el islamismo más reaccionario). El modelo de “municipalismo libre tiene como objetivo realizar de abajo a arriba un órgano administrativo participativo, del nivel local al provincial”.[2] Uno de estos nuevos espacios de auto-administración es el Movimiento de la Sociedad Democrática (TEV-DEM) que establece un sistema federal organizativo de abajo hacia arriba como herramienta organizativa de la propia sociedad. Las milicias populares conformadas previas al proceso revolucionario representan en esta coyuntura una especie de garantía para el funcionamiento estratégico del mismo.

En el plano geopolítico, el proyecto del Confederalismo Democrático intenta llevar a cabo un proceso de “unidad equitativa y voluntaria”de los pueblos de la región a fines de establecer “una paz estable en el Medio Oriente” como alternativa al enfrentamiento histórico en la zona.[3] Este concepto de adhesión voluntaria de los pueblos de Medio Oriente a un proceso de integración de la región evidencia quizás las influencias bakuninianas en el pensamiento de Bookchin, que aportó en el inicio del giro ideológico del PKK.

En el marco de esta peculiar revolución también se viene generando un sistema de producción cooperativo entre los pueblos de la región denominado como “economía comunal”. Desde el inicio del levantamiento armado se viene impulsando la socialización de territorios pertenecientes a los latifundistas que huyeron de la revolución, así como también propiedades del régimen baathista y de las Fuerzas Armadas del Estado. Las diferentes expropiaciones se han ido distribuyendo entre las nuevas cooperativas obreras como forma de empoderar las unidades de gestión y producción del proceso revolucionario. Probablemente, rescatando también las  experiencias remotas de organización comunal entre la población rural de la región, que distintas investigaciones han abordado. Otro de los principios fundamentales del Confederalismo Democrático tiene que ver con la implementación del concepto de ecologismo social, heredado directamente de la teoría de Bookchin y su compañera Janet Biehl. Partiendo de que el sistema de dominación capitalista genera inexorablemente una devastación del medio ambiente, una nueva visión ecológica enmarcada en una revolución social se tornó fundamental en el proceso kurdo, tendiente a resguardar la biodiversidad y el medio natural.

Pero además de la marcada orientación anti-estatista y anti-capitalista en los postulados ideológicos de esta estrategia revolucionaria, uno de los ejes de mayor importancia que fueron trabajando las fuerzas kurdas es el lugar de la mujer en la construcción de una sociedad libre e igualitaria. El histórico sometimiento de la mujer empujó a las militantes del PKK a plantear la cuestión de la igualdad de género como una de las bases innegociables de una revolución social en marcha. Esta apuesta se expresó cabalmente no sólo en la conformación de las YPJ (Unidades Femeninas de Protección) sino también en la necesaria delegación de las responsabilidades administrativas, donde se busca una distribución equitativa entre ambos géneros, lo que sin dudas da la pauta del verdadero protagonismo femenino en la revolución.

Existen numerosos desafíos que se presentan a medida que avanza y se extiende el proyecto insurgente kurdo. Uno de ellos tiene que ver con el intento desde las fuerzas revolucionarias de encontrar soluciones en el plano político y económico pero también  jurídico para el funcionamiento del modelo de autonomía democrática que se intenta llevar a cabo. Además, se suma la necesidad de reconocimiento de los actores de la región a la auto-administración del territorio llevado a cabo por las mismas. Un conflicto prolongado con todos los sectores dominantes apostados en la zona[4] -interesados en el control de Medio Oriente- no ofrece un panorama alentador para el sostenimiento del proceso. Más aun cuando se evidencian intenciones de intervención imperialista por parte de Rusia y Estados Unidos, quienes utilizan la zona como teatro de operaciones para dirimir las disputas por el control hegemónico de la misma. A esto debemos sumarle el embargo y los constantes atentados y bombardeos que el Estado turco ejerce sobre la región para intentar asfixiar a las fuerzas kurdas.

Sin embargo, esta avanzada promovió hace unos meses el alzamiento de algunas regiones de Turquía con la clara intención de sumar fuerzas y territorios al proyecto confederalista. Ejemplos de ello se están dando en las provincias de Hakkari y Sirnak en donde no solo“…hay asambleas en casi todas partes [sino que] hay dos autoridades paralelas [el KCK y el Estado], de los cuales la estructura confederal democrática es más poderosa en la práctica”.[5]

Otro gran desafío es de índole interno y tiene que ver con la dificultad de levantar una sociedad igualitaria, democrática y federal impulsada por una militancia que en menos de una década tuvo que ayudar a construir antagónicas formas organizativas al marxismo-leninismo. El lastre verticalista de aquellas propuestas de organización social sin dudas supone un esfuerzo para deshacerse de éste a la hora de generar nuevas estructuras de poder autogestivo.

En definitiva, los diferentes retos que se irán presentando en Rojavá y la región, deberán no sólo ser resueltos por la propia experiencia que vayan haciendo las comunidades locales sino que necesariamente deberán tener el acompañamiento de las organizaciones solidarias de todo el mundo, en búsqueda de la trascendencia de una inédita revolución social anti-estatista, anti-capitalista y anti-patriarcal que vaya más allá de Kurdistán.

ARRIBA LOS QUE LUCHAN: un grito de esperanza y convicción

 

No es ninguna novedad que los que lucharon siempre fueron reprimidos en cada rincón de la tierra. Uruguay no fue la excepción. En el año 68, la Federación Anarquista Uruguaya (FAU) todavía no estaba ilegalizada pero las condiciones para ello se estaban generando y, como han acostumbrado los anarquistas ante cada embate de los de arriba, la resistencia no se hizo esperar. OPR33 (Organización Popular Revolucionaria 33 orientales, brazo armado de la FAU) fue una respuesta, y una expresión de una concepción del anarquismo que pregona la acción directa a todos los niveles. Era una labor de la OPR33 trabajar, en esos difíciles momentos, en financiar la organización mediante la expropiación, el secuestro de dirigentes políticos y empresarios.

Para entonces, la FAU había tenido un crecimiento importante. Inserción en el movimiento obrero y entre los estudiantes. Se venía militando fuerte la formación de la CNT (Convención Nacional de los Trabajadores). Compañeros como Gerardo Gatti y León Duarte participaban en la Mesa Representativa de la Convención Obrera. También en el medio estudiantil se tenía cierta influencia.
La presencia de la FAU en la calle era notoria, la propaganda crecía y las finanzas no alcanzaban. Los proyectos eran muchos, entre ellos el lanzamiento de la ROE (Resistencia Obrero Estudiantil).

El punto de encuentro para la primera reunión fue una de las casas que la organización buscaba para realizar sus actividades en clandestinidad. Según palabras del compañero Juan Carlos Mechoso “ya se venían realizando tareas afines, pero ahora se daba un salto al comenzar con los bancos”. Ardua fue la tarea de los compañeros: vigilancia, pensar y repensar la estrategia hasta tener el plan de acción definido. Tan bien resultó el operativo que los compañeros se llevaron hasta un paquete lleno de billetes rotos esperando para ser sacados de circulación. Cuidadosamente pegados, sirvieron también para sostener la actividad de la organización durante un tiempo.

A pesar del éxito, no se marchaba sin sobresaltos. A poco de alcanzar el punto de trasbordo, el vehículo se detiene sin motivo. Quedan varados con las armas, el dinero y rápidamente se separan. Entre idas y vueltas, logran conseguir una camioneta que los ayudaría a culminar una exitosa expropiación. Era hora de mucho tránsito y sumado a los nervios, a cada frenada había que mirar atrás para asegurarse de que el botín siguiera en su lugar, sumado a que el compañero conductor lanzará un grito en cada una de ellas: “arriba los que luchan!”

Fue, no un insulto de conductor apresurado, sino una afirmación política en pleno escape, lo que se convertiría en una frase de cabecera para la FAU y futuras organizaciones.
Era el día siguiente a la operación cuando entre compañeros se contaban detalles de la huida. El grito eufórico del conductor no fue la excepción. Y de grito, de afirmación política en plena fuga, la frase pasó a una servilleta, de allí un compañero hábil para la propaganda lo transformaría en un grito de la organización que décadas más tarde sigue sonando y se expande por el continente.
No muchas veces una frase tiene tanto significado, tanto pasado y futuro a la vez.

Esta es la historia por la cual, el compañero Mechoso, recuerda esta acción como la del banco “arriba los que luchan!” y por la que nosotras/os, hoy y para siempre, desde otro lugar y otro momento, acompañamos y también alzamos este grito eufórico, como canto, como llamado a todos los/as oprimidos/as a continuar la labor de las/os compañeras/os que supieron vivir su militancia con coherencia, para recordar a los muchos/as caídos/as, para envalentonarnos en el presente y para seguir construyendo un futuro libertario con responsabilidad. Es cuando la tarea militante se torna tan ardua, cuando los objetivos se ven lejanos y el presente gris, cuando necesitamos con nuestra voz rebelar lo que sentimos: que los que luchan se levanten, que no estén caídos, que si se reivindica a alguien en la sociedad, ese alguien sean los luchadores y no más los tiranos.

Desde Rosario, Argentina, seguimos gritando ARRIBA LOS QUE LUCHAN!

[1] “Aportes para un análisis de la etapa histórica actual”, documento de análisis aprobado en el 1ª congreso de la FAR.

[2] Jongerden, Joost y Akkaya, Ahmet Hamdi, “Democratic Confederalism as a Kurdish Spring: the PKK and the quest for radical democracy”, Mazda Publishers; 2013.

[3] Öcalan, Abdullah, “Declaration of Democratic Confederalism in Kurdistan”; 20/03/2005. También en Nilüfer, Koç, “Menschensind in der Lage, ihre Organisierungselbstzuschaffen”; Kurdistan Report nº133; Septiembre/Octubre 2007.

[4] Esto incluiría no solo al ISIS y al Estado Sirio, sino también las potencias regionales como Irán, Arabia Saudita y Turquía, coaliciones intervencionistas como la OTAN, y desde ya a EEUU y Rusia como potencias imperialistas con una fuerte presencia en la región.

[5] Taylor, Rafael, “El nuevo PKK: desatando una revolución social en el Kurdistán”; Roar Magazine, 17 de Agosto 2014, traducido por Alasbarricadas.com.

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