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[Chile] Opinión | ¿Qué hay tras el cierre de penal ‘Cordillera”, sólo ruido de castañuelas o algo más trascendente?

por Arturo Alejandro Muñoz

Sábado, 28 de Septiembre de 2013 
 
 
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Con cierre del penal Cordillera, ¿Piñera querrá dar luz verde al nacimiento de un nuevo sector político (la derecha no pinochetista), decidido a retomar el antiguo ‘republicanismo’ de liberales y falangistas con la intención de sepultar el ‘pinochetismo’ que aún subyace en RN y la UDI?

LA DECISIÓN DE Sebastián Piñera respecto del cierre del inefable y falso ‘penal’ instalado al interior de una unidad militar, trasladando a los reos a otro establecimiento tan discutible como aquel, suscitó un cúmulo de opiniones, ataques, defensas, explicaciones, aplausos y críticas a lo largo del país.

No merece discusión afirmar que se trató de un hecho de gran impacto  en la opinión pública y que, además, se empinó rápidamente hasta la cabecera de los rankings noticiosos televisivos, así como capturó de inmediato el interés de los cibernautas que acostumbran comunicarse e informarse a través de las redes sociales. Pero…

En estricto rigor, y atendiendo a la indignante carencia de justicia real respecto de los crímenes de lesa humanidad cometidos por agentes del Estado, ¿la decisión presidencial constituyó -en alguna medida- reparación de esa dura realidad que desprestigia a nuestro sistema político y, muy especialmente, a aquel Poder del Estado que se encarga de aplicar las leyes y sancionar incumplimientos de las mismas? 

A este respecto las opiniones pueden dividirse en tres categorías, a saber:

Un significativo (y sin duda mayoritario) número de personas aplaudió la medida presidencial, pero en su amplio espectro la ciudadanía entiende que una sanción judicial –ante delitos tan graves y miserables como son los atropellos a los derechos humanos, a la vida y a la sociedad misma- deben purgarse al interior de un recinto penitenciario que cumpla con las características y condiciones de tal, y no –como es el caso que nos ocupa- dentro de un recinto militar que cuenta con envidiables comodidades y facilidades de ‘buena vida’ para los reclusos.

Otro sector de la población (absolutamente minoritario) se siente ‘traicionado’ por la decisión presidencial, asegurando que el Presidente de la república había acordado una solución muy diferente cuando, en plena campaña electoral, se reunió con los familiares de los ex militares torturadores y asesinos que ya estaban condenados por la justicia.  Este sector es el que la prensa independiente califica de ‘pinochetistas’, o  sediciosos y golpistas perennes, que se oponen a cualquier avance de la democracia.

Y, por último, está el sector de nuestra sociedad civil que considera insuficiente la medida presidencial, atendiendo al hecho puntual de que sólo se trata del traslado de un recinto a otro, pero cual de ellos menos “cárcel”, y cuál de ellos más “resort u hotel de varias estrellas”.  

Para dos de aquellos sectores, el traslado a Punta Peuco de los criminales internados en el recinto militar ‘Cordillera’ debería ser el inicio de un nuevo proceso que haga realidad  aquella máxima con la que el mundo entero distingue a la señora Justicia: ciega, por tanto igualitaria para todos. La pregunta que ha quedado flotando en el ambiente, está referida a una duda que el suscrito comparte; ¿si estos ex militares, comprobadamente  asesinos y torturadores, hubiesen sido suboficiales del ejército, habrían recibido el mismo trato que dispensó la justicia a los coroneles y generales sancionándolos con encarcelamiento en recintos cuyas condiciones y características -y ello es innegable- se asemejan más a las de un hotel de turismo que a las de una cárcel?

Lo que permanece enhiesto ante los ojos de la ciudadanía es que Ejecutivo, Legislativo y Judicial han confirmado –en los hechos ciertos- que el clasismo constituye parte viva de nuestra realidad… y que en las fuerzas armadas ese clasismo es una condición sine qua non para postular a rangos superiores, tal como se denunció en más de un artículo. 

http://www.granvalparaiso.cl/web/2013/09/05/escuelas-matrices-de-fuerzas-armadas-chilenas-nichos-de-clasismo/

En honor a la verdad, respecto de los crímenes que perpetraron algunos agentes del estado en los años del totalitarismo derechista-militar, la justicia está al debe. ¿Cuántos torturadores y cuántos asesinos aún caminan libres por las calles de Chile? La Concertación de Partidos por la Democracia (hoy bautizada como ‘Nueva Mayoría’), que gobernó nuestro país durante las dos décadas siguientes al término de la dictadura,  no se atrevió a juzgarlos con el rigor y seriedad que era exigible si se pretendía obtener lo que todavía sigue siendo deuda:  la justicia verdadera (‘o justicia para todos’) y la ansiada paz social.

Las carencias y débitos mencionados superan el pensamiento del presidente Piñera que manifestó: “no confundamos las Fuerzas Armadas, que merecen todo nuestro respeto, con criminales que atentaron contra los derechos humanos, que tienen que cumplir las penas que el Poder Judicial ha determinado”. pero, las carencias anotadas, en honor a la verdad, constituyen terreno fértil para que algunas personas se permitan sembrar nuevos brotes de clasismo y violencia, ataviados en amenazas,  como las proferidas por Gisela Salas, hija del ex general Hugo Salas Wenzel, contra el mismísimo presidente Piñera: “Tengo mucha rabia, Piñera se había comprometido con todos los militares, con todas las familias de los detenidos de acá. Piñera es un desleal, aquí las deslealtades se pagan, y él las va a pagar”. La frase final –“y él las va a pagar”- importa una amenaza seria, física, casi delictual, que merece sanción judicial sin duda alguna.

Además, si gente como doña Gisela se permite lanzar amenazas contra la primera autoridad de la república, ¿qué ‘castigo’ tendrá en mente para sancionar a millones de chilenos que encuentran justo y necesario trasladar a esos delincuentes a penales comunes?

Los ministros Rodrigo Hinzpeter y Andrés Chadwick, al igual que la vocera de gobierno, Cecilia Pérez, siempre tan preocupados en procurar que se legisle para sancionar a quienes insulten a Carabineros, ¿qué dicen respecto de estas amenazas lanzadas públicamente contra la primera magistratura de la nación? ¿El temor al “ejército de ayer” –aquel dictatorial cuerpo de oficiales ya pasados a retiro- sigue presente cual espada de Damocles sobre las cabezas de todos los políticos, incluyendo a derechistas talibanes, como es el caso de muchos dirigentes de la UDI?

La duda de muchos es que gente de la UDI y de RN, incluyendo a altos dirigentes, puedan estar de acuerdo con las vocingleras bravuconadas de doña Gisela… y de don René López Farías, abogado del ex director de la DINA, Manuel Contreras, quien señaló que el Presidente Sebastián Piñera “ha torturado psicológicamente” a los presos del Penal Cordillera luego de decretar el cierre del recinto. Este abogado interpuso en favor de Contreras un recurso de protección para evitar su traslado a Punta Peuco, señalando que “de una vez por todas se pare la venganza (…) el Presidente ha torturado psicológicamente a los presos”. Y la frase final que expresó ante la prensa es algo más que una amenaza encubierta; “en el sector militar se sienten defraudados por la decisión de Piñera ya que gracias a los votos de la familia militar fue presidente”.

A toda esta saga de controversias se suma el reciente suicidio de uno de los reos que cumplía condena en el penal Cordillera. Se trata del ex general, y ex jefe CNI, Odlanier Mena, quien en su propio hogar, durante la ‘salida dominical’ que la justicia le había permitido, se quitó la vida a las pocas horas de conocer la decisión de traslado.  No sería de extrañar que algunos integrantes del sector pinochetista de la derecha chilena tomen como argumento y bandera de lucha el suicidio del ex general para tratar de influir en la Corte de Apelaciones a objeto de revocar la medida adoptada por La Moneda, pues la decisión del presidente (sea ella muy contundente  para la verdadera justicia, o sólo “ruido de castañuelas’) originó un hecho político de enorme significación en este período pre eleccionario, ya que la presentación de dos recursos de amparo ante la Corte de Apelaciones (buscando el No Innovar), ha judicializado la medida presidencial paralizando, temporalmente, el proceso mismo, pudiendo prolongarlo incluso hasta el mes de marzo del año 2014, cuando sea otro u otra Presidente o Presidenta de la República quien enfrente el problema.

Pero, lo que hoy, aquí y ahora, es  un hecho irrebatible lo constituye el palmetazo político propinado por Sebastián Piñera a la candidatura de Evelyn Mathei, ya que al analizar aunque sea someramente las expresiones del timonel de RN, Carlos Larraín, es posible leer entre líneas que en esa tienda partidista entienden que la decisión de Piñera -al cerrar el penal Cordillera- viene a significar un enorme daño para el conjunto de la derecha, la cual ha sido avisada tempranamente de que el actual mandatario comenzó su campaña de reelección para el año 2018.

Sebastián Piñera nunca se ha sentido realmente cómodo con la compañía de sectores pinochetistas, pese a que las circunstancias políticas y sus antiguos aliados UDI le conminaron, al menos durante los primeros dos años de gobierno, a llamar al gabinete (y a ciertos cargos públicos) a más de algún antiguo colaborador de la dictadura, lo que en absoluto extrañaba en demasía en aquel momento, toda vez que la propia Concertación, en sus cuatro administraciones, había efectuado acciones similares.

Pero, esta vez el primer mandatario parece haber movido piezas más importantes en el tablero de ajedrez, ya que con su decisión de cerrar el penal Cordillera, ¿será su intención dar  luz verde al nacimiento de un nuevo sector político (la derecha no pinochetista), decidido a retomar el antiguo ‘republicanismo’ de liberales y falangistas, con el propósito de sepultar para siempre el ‘pinochetismo’ que sigue respirando y subyacente en RN y la UDI?

En las oficinas de la Alianza –como también en las salas de la Concertación- el “ruido de castañuelas” ha sonado fuerte y con eco. Y en la izquierda –así como en la intelectualidad política- los análisis de situación y coyuntura serán preocupación principal de aquí en más.

Fuente: http://www.kaosenlared.net/america-latina/al/chile.html

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